domingo, 24 de abril de 2011

ERMITAS DEL ALHAMA: LA VIRGEN DE BARRUSO


Son las barranqueras del Alhama con la villa de Magaña y su castillo el marco de la ermita de la Virgen de Barruso. Ubicada en la ladera sudeste del castillo parece que antaño fue la iglesia de uno de los barrios de la villa, según G. Martínez el de La Solana. Villa y barrios rodean el cerro estratégico que han conformado el Alhama y uno de sus barrancos de la margen izquierda, el arroyo de Fuente Fría. En torno a cerro y castillo confluyen los viejos caminos de las aldeas de su Tierra y a su alrededor se ordenaron la Villa (oeste) y sus barrios (norte y este). Como todo este sector de la Serranía Ibérica Magaña sobrevive a la despoblación con un puñado de vecinos, no así sus barrios, desde hace muchas décadas despoblados y en los que solo se mantienen en pie algunos muros de lo que fueron sus iglesias hoy convertidas en ruinas con categoría de ermitas, San Miguel y San Salvador.


No es el caso de la ermita de Barruso, bien conservada y recientemente restaurada, quizás por estar inmediata al pueblo y, sobre todo, por tratarse de la patrona local. Puede accederse a ella desde la carretera a la altura del cementerio, aunque aconsejamos hacerlo dando un corto paseo, poco más de 200m, por camino empedrado que sale de la parroquia de San Martín y recorre el tercio inferior de la ladera meridional del castillo.

Tiene la ermita planta rectangular de nave única con cabecera absidiada en el este. El acceso se hace por el sur, con puerta coronada por arco de medio punto dovelado. En la esquina sudeste se adosó una sacristía con puerta al presbiterio. Delante del pórtico un muro cierra un amplio espacio a cielo abierto. El interior de la nave se cubrió con bóveda de cañón apuntado reafirmado por arcos fajones y pilastras. La cabecera es absidiada y está cubierta por bóveda de horno y testero plano. Por el exterior la cubierta es a dos aguas. En las paredes se abrieron algunos vanos, en la este a modo de saeteras, una de ellas con inscripción: SCM MARIA; el resto aparecen cegados, una ventana abocinada en la sur y un acceso con arco de medio punto dovelado en la norte. Corona el frente meridional una espadaña de tres vanos para otras tantas campanas.

En el interior la nave se divide en tres espacios, presbiterio, oratorio y coro. El primero, que coincide con la cabecera semicircular absidiada, está presidido por el retablo que tiene por imagen central a la Virgen de Barruso. Las paredes norte y sur, así como la bóveda, se cubrieron con pinturas murales: la Trinidad, San Miguel, la Sagrada Familia... A media altura de la pared norte cuelgan reproducciones de brazos, pies, muletas... ofrendas de devotos tras la petición de algún favor o promesa. Del coro destaca un precioso artesonado... aún se conservan algunos puntos policromados en tonos y colores muy del gusto del siglo XIX.

Aunque se ha propuesto para la ermita un posible origen prerrománico, parece que los elementos más antiguos de su estructura son románicos y datan de mediados del siglo XII, construcción original que ha sufrido remodelaciones posteriores. Especialmente importantes parecen las realizadas a finales del siglo XVIII o principios del XIX y la última restauración de 1996, que son las que han dado a la ermita su aspecto actual. Muchos más son los elementos de la ermita que podrían citarse, detalles interiores que muestran su devenir a través de los siglos, desde los ya comentados para su origen que remiten a los oscuros y atractivos tiempos de la formación de la Comunidad de Villa y Tierra de Magaña, hasta los más numerosos de los últimos siglos: el calvario exterior en piedra tallada, la pila de alabastro de la sacristía, la de agua benditera a la entrada... En definitiva, un recorrido por los gustos religiosos y los recuerdos de las gentes de Magaña a lo largo del tiempo, especialmente de los últimos siglos.

Cuenta la tradición que la Virgen, Nuestra Señora de Barruso, fue traída de Antequera por un pastor. La imagen pasa el verano en la iglesia parroquial de San Martín de Tours y el resto del año en su ermita. Es durante la pascua de mayo cuando se lleva en procesión de la ermita a la iglesia y el penúltimo domingo de agosto invierte el camino. Antaño se hacía la procesión de retorno en septiembre pero para que pudiesen asistir muchos veraneantes se fijó la fecha de agosto.



Idoubeda oros 2011 etnografía: Nuria MM., Manuel CD., Eduardo AP
Para esta entrada: Nuria (dibujos autoCAD), Eduardo (texto y fotos)


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domingo, 3 de abril de 2011

ERMITAS DEL ALHAMA: LA VIRGEN DE LOS MONASTERIOS (MAGAÑA)



Para encontrar esta ermita hay que perderse un poco en la profundidad de las barranqueras del Alhama, cerrado el lecho aún más por la espesura del bosque de encinas. Alejada tanto de la villa como de cualquier otro pueblo, hace honor a su nombre, la Virgen de los Monasterios, y decimos esto porque el entorno favorece el recogimiento que sugieren esos lugares de retiro, la vida monacal. Para buscar la ermita hay que remontar el Alhama unos 3 kms por el camino tradicional que de Magaña asciende hacia Suellacabras. Poco antes de entrar en el parcelario de Villarraso, sobre una gran curva a modo de meandro excavado en la roca de la margen izquierda, un centenar de metros retirada del camino... asoman las paredes de sus ruinas.



Tiene planta rectangular con cabecera en el este y acceso por el sur. La cabecera es rectangular y retranqueada. Cuenta con nave única dividida en presbiterio y oratorio. Debido a su cabecera cuadrangular se ha valorado una posible cronología altomedieval pues enlazaría con tradiciones prerrománicas. Apoyaría la idea de una datación más antigua de lo habitual la abundancia de sillares de piedra toba reutilizados, especialmente en la cabecera, casi con seguridad de una estructura más antigua que la conservada. Pero esta hipótesis no ha podido ser contrastada sobre el terreno, no hemos visto en el entorno ningún material que pueda llevarse a tiempos medievales.

Lo que sí es evidente es su ruina, ha perdido íntegramente su cubierta y sus muros conservan más de dos metros en la cabecera y poco más de medio en buena parte del sector occidental y en el acceso. Con todo hay quien recuerda en Magaña haber oído hablar de una romería hasta la ermita el día de la Virgen del Rosario, a primeros de septiembre. Hoy es un rincón que la naturaleza ha devorado, solapadas sus paredes por las encinas e invadido su interior por zarzas y maleza.


Existe la tradición de que en estos parajes tan retirados existió un monasterio, no se sabe si de monjes o monjas, que se ha querido relacionar con el despoblado próximo de Valdelaúna, también con los derrumbes de Los Castellares (poblado fortificado de época celtibérica) y con estructuras derruidas localizadas en la otra margen de la ermita. Pero nada asegura la existencia de este misterioso monasterio, solo la tradición y las características del lugar, propicio para la retirada ascética y la contemplación. Más racional es la opinión de los autores Andrés y Postigo que apuntan como posible origen del nombre ciertas propiedades que tenían en la zona los monjes cistercienses de Fitero (Navarra).


Idoubeda oros etnografía: Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Eduardo AP.

Para esta entrada: Cristina (dibujos autoCAD), Eduardo (texto y fotos)

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