Cuando se habla del orden religioso-administrativo de San Pedro Manrique durante el Antiguo Régimen suele repetirse que se organizaba en cuatro parroquias, Santa María, San Miguel, San Juan y San Martín, que a su vez se repartían las ermitas y las parroquias de las aldeas de su Comunidad de Villa y Tierra. Estas cuatro parroquias aparecen como iglesias a finales del siglo XVIII en Miguel A. Martínez, y como tales sobrevivirán hasta entrado el siglo XIX.
Hace un lustro (2016) C. Munilla publicó un trabajo sobre San Pedro Manrique y su tierra; en él aparece la mención, a finales del siglo XV, de una quinta iglesia o parroquia, la de Santo Tomás, obviamente desaparecida hasta del recuerdo en el XVIII. Remitiendo a notas de Saturio Barrero, Munilla habla del culto en esta iglesia a su titular, Santo Tomás Apóstol y a Santa Catalina.
Nos decía Antonio Arroyo, amigo además de párroco, que ninguna imagen de Santo Tomás se conserva en la actual parroquia, ni dato o referencia alguna a propósito del culto a este apóstol. Sí que queda un topónimo que puede orientar sobre dónde pudo estar su emplazamiento (gracias Dolores): "las huertas de Santo Tomás", un lugar éste en el que según consta en la documentación municipal existió un antiguo cementerio (en este caso, gracias Tito). No son datos definitivos, ni mucho menos, pero sí lo suficientemente válidos como para plantear la hipótesis de que pudo localizarse en este entorno la antigua iglesia de Santo Tomás.
El lugar, confluencia del arroyo del Regajo con el Linares, es espacio suburbano de San Pedro, tiene muy cercana la actual depuradora y está rodeado por naves-granja. Más inmediato es un bonito camino o calleja que recorre el sureste, limitado al sur por una alta pared de piedra que aterraza la parcela superior. Inmediato al camino por el norte está el solar del viejo cementerio y en el entorno hemos de imaginar que hubo algo más que el hoy espacio vacío si estuvo aquí la antigua iglesia. El terreno
conforma un triángulo dividido por un murete en el que se oxidan lo que en su
día fueron aperos agrícolas, ladrillos y maderos de viejas estructuras
domésticas. En definitiva, nada que recuerde a esta ancestral parroquia perdida en el tiempo pero viva en las notas de Saturio Barrero.
Idoubeda oros 2022 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos).
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