martes, 27 de noviembre de 2012

ERMITAS DEL ALHAMA: SAN BAUDELIO MÁRTIR

 

Una vez abandonado Magaña, el río Alhama serpentea unos kilómetros entre barranqueras hasta recibir por su izquierda las aguas del río Valdeprado. Aquí su vega comenzará a abrirse proliferando las huertas entre frondosas choperas y algún molino. Son los últimos kilómetros del río por territorio soriano, un recorrido aún montañoso, aunque con un fondo de valle algo más abierto que anticipa ya las características más áridas del sector inmediato riojano: amplias huertas sobre los lechos y abundantes cárcavas en las laderas donde veremos anidar en primavera los vistosos y africanos abejarucos.


Sobre las huertas, un viejo camino, hoy pista terrera, discurre por la margen izquierda en paralelo al río uniendo Valdeprado con Cigudosa. De cara a camino, huertas y río, se encuentra esta singular ermita, unos 200 m antes de llegar al pueblo, Cigudosa.


El edificio tiene planta rectangular, orientación NE-SW, cabecera en el NE y acceso por el SE, de cara al camino y la vega del Alhama. La puerta de acceso está precedida por un pequeño porche cuadrado. Es clara la cronología reciente del porche, parece que de los últimos años del siglo pasado. Las características de la estructura principal apuntan a que no se remonta su origen más allá del siglo XVII, aunque también son evidentes remodelaciones y arreglos posteriores. La nave principal, rectangular, tiene el interior abovedado con cubierta de teja a dos aguas y el habitual alero donde se conjugan ladrillo y teja, tan propio de los siglos XVII y XVIII.

Es singular el marco de acceso a la capilla, adintelado y elaborado con ladrillo tradicional. La construcción del porche moderno ha solapado en parte esta decoración en ladrillo del acceso, con seguridad el detalle más característico de la ermita, pero aún con ello es posible apreciar su encanto. Dos pequeños vanos más dan luz al interior, uno circular en la fachada principal y otro cuadrado en el coro. En el interior, de paredes revocadas y encaladas, un banco corrido perfila todos los laterales excepto la cabecera, donde se encuentra el altar. Éste es de madera, como el retablo, en el que a pesar del deterioro se conserva la estructura base en la que destaca la presencia de las habituales cabezas policromas de angelotes.

Fue San Baudelio un canónigo galorromano del siglo IV dC., decapitado en tiempos del emperador Juliano el Apóstata. Parece que fue enterrado en Nimes y desde allí circularon reliquias suyas cuya custodia generó la aparición de ermitas al sur de los Pirineos, como en la famosa mozárabe de las proximidades de Berlanga. En Cigudosa es el santo patrono de la Villa, conservándose hoy su imagen en la iglesia parroquial del pueblo. Hasta hace un par de lustros la imagen estaba en invierno en su ermita, de donde salía en procesión el 20 de mayo, día de su festividad, para recalar en la iglesia parroquial, donde pasaba el verano. En septiembre hacía el camino a la inversa, de la iglesia a la ermita para quedarse hasta el 20 de mayo siguiente. Según nos comentó Ambrosio, al entrar a la ermita se subastaban las andas del santo; este rito, que llevaba su rato, parece ser la causa que generó la reciente construcción del porche: así lo 'sugirió' el cura para que no se mojasen fieles y andas durante la subasta.


Hoy la ermita está en desuso, aunque no en ruina, guardándose en su interior algunos elementos de mobiliario, como mesas, sillas y bancos, que suponemos propiedad del común.


Idoubeda oros 2012 etnografía: Eva GV, Manuel CD, Eduardo AP.
Para esta entrada: Nuria (dibujos autoCAD), Eduardo (texto, dibujo y fotos).

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miércoles, 5 de septiembre de 2012

ERMITAS DEL ALHAMA: SANTA MARÍA DE LA VEGA

 

Gonzalo Martínez en su obra sobre las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana dice que la villa de Magaña contaba con seis parroquias, de las cuales sólo una mantiene hoy tal categoría, la de San Martín de Tours. De las otras cinco ninguna sobrepasa ya la condición de ermita, por lo que, como tales, las hemos ido tratando en este trabajo. La ermita de Nuestra Señora de Barruso, que acoge a la patrona local, se mantiene hermosa y digna, bien cuidada, siendo para el hijo de Magaña uno de sus rincones entrañables, y para el visitante un corto y gratificante paseo tanto por su valor patrimonial como por el entorno natural en el que se enmarca, las barranqueras del Alhama.


San Salvador, San Miguel, La Verducea... no han tenido la misma suerte. De los barrios que encabezaba cada una de las parroquias todos son sólo recuerdo, salvo el Barrio de Abajo asociado a la parroquia de Santa María de Verducea. De los edificios parroquiales, devaluados en ermitas incluido el de la última, sólo quedan las ruinas. Parece que en el siglo XV el proceso de unificación de las parroquias estaba en marcha, y en el siglo XVIII algunas habían perdido la condición de iglesias agregadas; así, el Catastro de Ensenada ya atribuye a San Miguel la condición de ermita.


Posiblemente alguien se habrá percatado de que no salen las cuentas: ¿cuál era la sexta parroquia/ermita de Magaña?, ¿dónde estába?. G. Martínez habla del barrio de Santa María y de su parroquia, Santa María de la Vega. De primeras, ninguna noticia, ningún rastro... aunque no ha caído totalmente en el olvido. Pili, alcaldesa en su día, situó barrio y ermita en el entorno del actual cementerio y José Luis, secretario que fue y hoy compañero de fatigas en la Mancomunidad nos comentó que debió ser de las primeras en agregarse a San Martín, si no la primera. Aparentemente nada es lo que queda, físico, de la parroquia/ermita. Nada más es lo que hemos conseguido averiguar.


Resulta en cualquier caso estimulante pensar en una hipotética relación entre el cementerio y Santa María de la Vega. En repaso minucioso de sus muros y paredes es evidente la reutilización que hace el camposanto de viejas estructuras, especialmente en la esquina sudoeste, que quizás se ha usado como osario. Pero la simplicidad de la puerta que tuvo al exterior, hoy cegada, y la sencillez de su fábrica hacen imposible dar un mínimo de fundamento físico a tal asociación. Sí es de reseñar la recolocación de una piedra con inscripción coronando el arco de ladrillo de la entrada al cementerio. Es evidente su pertenencia a un edificio más antiguo ya que está fragmentada. Aparentemente se trata de la habitual datación de una construcción y parece que remite al siglo XVIII.




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Aparte del cementerio lo que hoy se aprecia del supuesto barrio es un espacio aterrazado para su aprovechamiento hortofrutícula, un espacio en su mayoría asilvestrado que viste las laderas septentrionales del Castillo cara al arroyo del Monte, poco antes de desaguar en el Alhama.


Idoubeda oros 2012 etnografía: Eva GV, Manuel CD, Eduardo AP.
Para esta entrada, Eduardo (texto y fotos).

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jueves, 26 de abril de 2012

ERMITAS DEL ALHAMA: SAN SEBASTIÁN (FUENTES DE MAGAÑA)



Se encuentra la ermita de San Sebastián a poco más de un centenar de metros de la últimas casas de Fuentes de Magaña siguiendo el camino tradicional que comunica con el vecino pueblo de Cerbón, en el extremo meridional de un rellano cerealista que por el sur domina las cuestas que caen sobre la vaguada que nace en el pueblo.

Tiene la ermita larga planta rectangular con cabecera en el este. El acceso se hace por el sur, una única puerta próxima a la esquina sudoeste protegida por un porche de planta cuadrada. Tanto la nave como el porche tienen la cubierta de teja con caída a tres aguas que al interior mantiene cabrios y tablizo de madera, así como al exterior el vuelo del alero conserva el conocido juego de ladrillo y teja. Los alzados de capilla y porche son de mampuesto revocados al interior y enlucidos con cal. El pavimento de la capilla es de ladrillo tradicional y el porche está empedrado. Sobre el muro compartido de porche y capilla una pequeña espadaña de ladrillo moderno recuerda que hubo un tiempo que la ermita lució campanil.


La capilla, como decíamos alargada, tiene un banco corrido en las paredes norte, sur y oeste. En la este, la cabecera, se conserva un modestísimo retablo que descansa sobre el altar, todo ello en madera policromada. En él estaría la imagen del santo que hoy se conserva en la iglesia parroquial. Dos pequeños vanos dan un mínimo de luz al interior, uno al oeste y otro al sur, éste con un grabado en la travesera que parece datar la contrucción: AÑO 1663 FECIT ME. De este momento sería la estructura que hoy conocemos, aunque sus orígenes parecen ser más antiguos ya que hay noticias de una ermita original en el siglo XV. En cualquier caso son evidentes las remodelaciones y arreglos posteriores al XVII, como la espadaña del campanil, que no puede tener más de unas pocas décadas.

El acceso al porche, sin puerta, es de arco rebajado, igual que el tránsito entre porche y capilla, en este caso con el arco conformado por ladrillo tradicional. Una centenaria puerta de madera de tres hojas verticales nos recuerda con sus inscripciones, grabadas a punta de navaja, los largos ratos que muchos vecinos del pueblo pasaron a cobijo de sus paredes; llama la atención el buen estilo 'caligráfico' de algunas de ellas, especialmente las que remiten a la primera mitad del siglo XIX, limitadas incluso con líneas guía; por el estilo y formas muchas parecen trabajadas por una misma persona, un artista de la inscripción a navaja que escribió numerosos nombres, entre ellos uno se repite varias veces, quizás el suyo, Joaquín Castellano, que en una ocasión aparece con un adorno geométrico: "JOAQUYN CASTELLANO", "JUAQUYN 1830", "MANUEL", "YSIDORO", "JULYANA", "Bonifacio Marín", "AN 1821"... además de cruces, Avemarías y otros símbolos cristianos entre los clavos y remaches de hierro que dan fijación a la puerta.

Una antigua cofradía de Fuentes de Magaña tuvo como advocación la de San Sebastián, de ella se conservan los estatutos copiados en el siglo XVIII aunque parece que se remontan a tiempos de los Reyes Católicos. En estos antiguos estatutos se regula el modo de celebrar la fiesta del patrón, las limosnas, multas por incumplimientos, misas por  los cofrades difuntos, requisitos de entrada a la misma, la asistencia a los cofrades necesitados, etc. Aún viva, la cofradía cuenta con unos estatutos más modernos, establecidos en 1898, y regulados por unas normas con las que se rige desde 1957.

En el exterior de la ermita, a la intemperie, se conserva un calvario tallado en piedra idéntico al que puede verse en alguna otra ermita, como en la de Nuestra Señora de Barruso en la villa. En San Sebastián tiene el añadido de que se han tallado en la cruz central sendos soles, unas tenazas y un martillo, así como la cartela para las iniciales INRI y lo que suponemos es una corona de espinas. Parece que hasta hace no mucho se venía en procesión a esta ermita a bendecir los campos el día de la Cruz de Mayo, hoy las únicas procesiones que llegan son las muy tristes de difuntos, pues adosado por el norte se localiza el cementerio local.


Idoubeda oros 2012 etnografía: Nuria MM, Eva GV, Manuel CD, Eduardo AP.
Para esta entrada: Nuria (dibujos AutoCAD), Edaurdo (texto y fotos).
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