Pasado el término de Suellacabras aguas abajo del Alhama entramos en el parcelario Pobar. En la margen izquierda, una vez superadas las barranqueras en las que se encajona el río, se extienden rellanos y cuestas cerealistas alternados con manchas de encinas; este entorno ha sido modelado por algunos arroyos que buscan el Alhama. En una acogedora solana inmediata a una de estas vaguadas hubo antaño un poblado de nombre original olvidado; el que la tradición nos ha legado, Los Casares, deja bien clara su relación con una vieja ocupación humana.

Entre los pedregales en que se han convertido lo que fueron sus calles y edificios, abundantes fragmentos de tejas y algunos trozos de cerámicas, sobre todo vidriadas, evocan la vida que tuvo el lugar en tiempos modernos y posiblemente bajomedievales. Hubo de tener este viejo pueblo s
u lugar sagrado, una pequeña iglesia o ermita de la que se ha perdido toda evidencia sobre el terreno.
u lugar sagrado, una pequeña iglesia o ermita de la que se ha perdido toda evidencia sobre el terreno. Pero no todo es olvido. Antonio, buen amigo y vecino de Pobar, me decía que en el lugar llamado Sancho García, distante varios centenares de metros de Los Casares, tenían sus habitantes la fuente donde iban a por agua, un manantial que aún existe en el barranco del mismo nombre. También nos decía Antonio que hay quien quiere recordar donde dicen pudo localizarse la ermita. Él mismo se inclina a pensar que hubo de estar en una parcela situada en la otra margen de la vaguada, una pequeña finca de perímetro cerrado con muro de piedra que tiene en el centro un pequeño derrumbe de piedras, la Cerrada de Juan
Pinilla. Parece claro que el derrumbe central pertenece a alguna pequeña estructura, si fue o no la de una ermita no lo hemos podido determinar.
Pinilla. Parece claro que el derrumbe central pertenece a alguna pequeña estructura, si fue o no la de una ermita no lo hemos podido determinar.Otras fuentes, en este caso toponímicas, apuntan a que otro lugar inmediato, El Calaverón, pudo ser donde estuvo el lugar sagrado. Cuentan que allí se localizaron restos humanos, lo que explicaría el topónimo. Según esto se trataría de una necrópolis, el cementerio de Los Casares, interpretación verosímil por distancia con el despoblado (no más de 200m) y la propia lógica de ubicación de los camposantos. Pero nada hemos visto en su entorno: ni huesos, ni derrumbes, ni siquiera piedras en los ribazos que sugieran la existencia de un cementerio con su ermita desmantelada.

Idoubeda oros 2011 etnografía: Nuria MM., Manuel CD., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)
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Inmediata y con seguridad relacionada con ella hay una cuidada ermita que cobija buena parte del año a la patrona de Suellacabras, Nuestra Señora de la Virgen de la Blanca. Se accede desde Suellacabras, recorriendo dirección sur un camino exclusivo de poco más de 200m.




