Es ésta de Santa Marta una ermita desaparecida, aunque mejor sería hablar de desmantelada... En todo caso lo poco que pueda quedar, si queda algo, está devorado por la vegetación. Pero ésta no es una ermita fantasma como puede ser alguna de las que hemos mencionado líneas atrás de las que se sabe bien poco y no queda nada, la ermita de Santa Marta fue sin duda real y llegó a tener cierto peso en el valle como más adelante veremos.
Su emplazamiento más o menos meridiano es conocido, aunque tampoco tenemos evidencias de su localización exacta: una serie de cerrados de piedra de algunos cientos de metros cuadrados es el punto donde la tradición dice que se levantaba; hemos visitado el lugar en diversas estaciones del año y en todos los casos lo enmarañado de los arbustos, las zarzas y demás vegetación que aquí crece a su libre albedrío desde hace décadas, nos ha impedido vislumbrar algo más que los muros de piedra enmohecida de los cerrados y algún fragmento de teja que no necesariamente tuvo que ser de la ermita. Con todo aún queda algún recuerdo físico como que tenía las esquineras de piedra arenisca labrada.
Están estos cerrados al oriente de Matasejún, a poco más de un kilómetro del pueblo. Para llegar inicialmente hay que tomar dirección Magaña por el collado de Valdelavilla, y enseguida desviarse al sur por una pista de parcelaria, buscando el pie de monte septentrional de la sierra del Rodadero. Con algunos terrenos de cereal y eriales en el entorno, entre la maleza de los cerrados veremos algunos amontonamientos de piedra, alguna escuadrada, y la teja citada, los únicos posibles recuerdos de lo que fue el lugar sagrado.
Como decíamos arriba hay noticias de esta ermita ya en el siglo XVI en las que se mencionan sus posesiones. Parece que tenía casa para el santero junto a la ermita y alguna casa más tanto en Matasejún como en San Pedro Manrique. Estas y otras propiedades se deducen también del hecho de que sufragó gastos a otros edificios religiosos menos prósperos. Posiblemente dependió de la parroquia de San Martín de San Pedro pues hay recuerdo de una romería que salía de esta iglesia un par de días después de la Ascensión, procesión y misa a la que acudían todos los curas de la Villa. La romería se remataba con una comida en los prados del entorno. Gervasio Manrique comenta en su trabajo sobre la villa de San Pedro que él mismo localizó en el solar de la que fue ermita monedas de cobre, inscripciones latinas sobre piedra y otras más con grabados, joyas estas últimas de las que nada se ha sabido después.
Idoubeda oros 2015 etnografía: Maricruz GC, Manuel CD, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)
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