Viva San Juan Degollado
viva Santa Filomena
viva la Virgen del Vado
viva un viva a los tres.
Esta jota de ronda que me recitó Jaime deja claro quienes encabezan el santoral devoto en Villar del Río, la patrona de la parroquia por un lado, y por otro San Juan y Santa Filomena que dan nombre a sus fiestas de la cosecha los últimos días de agosto. Tiene la particularidad Santa Filomena de contar con ermita propia situada dentro del casco urbano local. Salvo en el frente oeste, que da a la alargada plaza del Villar y en la que destaca por su porche cubierto sobre el que sobresale una sencilla espadaña, en el resto de los flancos pasa desapercibida, como una estructura urbana más, delimitada por callejones en el sur y este o adosada a otro edificio (el Ayuntamiento) en el norte.
Esta ermita urbana tiene planta rectangular con orientación este-oeste algo desviada al norte. La cabecera se dispuso en el este, estructurándose el conjunto del edificio en presbiterio y oratorio con coro elevado sobre la entrada, situada al oeste, encarando la plaza. En el nordeste tiene adosada una pequeña habitación, la sacristía, a la que se accede por una puerta desde el presbiterio; está totalmente solapada al exterior por el edificio del Ayuntamiento que se le superpone.

El alzado de los muros es de piedra local mediana y pequeña con los mayores bloques utilizados como esquineras y su superficie exterior revocada con un mortero que deja ver en parte la superficie exterior de las piedras. Solo en el frente oeste, la fachada principal, se revocó y enlució con cal la mitad que se eleva por encima de la cubierta del porche dejando a los lados sendos vanos abocinados que iluminan desde el coro. Otro vano mayor da luz a oratorio y presbiterio desde el sur y otro menor a la sacristía desde el este. Parece que originalmente tuvo cubierta de teja a tres aguas, hoy todo vierte al sur y este, adaptada y adecuada la antigua caída norte a la cubierta del Ayuntamiento que se le adosa por este lado.

El interior está muy bien cuidado, asomando a cara vista la piedra en todo el sector central de la cabecera y en el sector bajo de las paredes a modo de zócalo, con el resto de la superficie encalada, al igual que el techo. El suelo está cubierto por baldosa moderna. Un pequeño escalón de piedra realzado en madera separa presbiterio y oratorio.


El presbiterio tiene desde hace algunos lustros el altar exento, de cara a los fieles. Recuerda Mª Jesús que la cabecera, hoy limpia, con la piedra a cara vista sobre la que se ve un cristo crucificado, el sagrario y la imagen de Santa Filomena, estaba ocupada hasta hace unas décadas por un cuadro de San Jorge y debajo la imagen de Santa Filomena dentro de un pequeño retablo-hornacina de gusto neoclásico con su frente protegido por un cristal. El cuadro está colgado hoy en la pared sur, algunos estandartes de procesión flanquean la cabecera y la pared norte y, discreta en un lateral, dentro de una especie de custodia de madera, se guardan las reliquias de la mártir y santa Filomena.

En el lateral oeste del presbiterio se localiza el coro, elevado por encima de la puerta de entrada y protegido por la habitual barandilla de madera. Se sube por una escalera adosada a pared norte. Coronando el frente oeste de la ermita hay una sencilla espadaña con un vano ocupado por una pequeña campana. En la base el acceso, una puerta enmarcada por arco de medio punto dovelado que da a la plaza.
La entrada está protegida al exterior por dos paredes laterales, la sur ligeramente retranqueada hacia dentro. Sendos poyos de asiento acodados flanquean la puerta. La casualidad (¿o no lo es?) ha querido que en el frente del poyo más meridional aparezca el positivo de una huella de saurio, una icnita. Una gran cubierta de madera a dos aguas protege el exterior de la entrada, y por tanto de las inclemencias del tiempo.
Tres cosas tiene El Villar
que no las tienen las Cortes,
el Solterrero y la Plaza
y los postes de San Jorge.
Los postes de San Jorge a los que se refiere esta alegre -como todas- segunda jota de ronda son las columnas que soportan la cubierta del porche de acceso y que tienen por fundamento dos alargadas basas de piedra en las que se grabó la fecha de su construcción, apareciendo AÑO en el frente de la basa norte y 1865 en la sur.

Es la segunda mención al santo vencedor del dragón y no es casualidad. Como decíamos arriba un cuadro de San Jorge presidió hasta hace no mucho la cabecera de la ermita junto con Santa Filomena, y hasta mediados del siglo XIX fue su advocación principal y única, momento en el que se rehabilita la ermita y se refunda con la santa como nueva referencia. El cuadro hubo de ser encargado y adquirido no mucho antes pues lo firma Ysidoro Villespín, discípulo de Vicente López, pintor y retratista oficial de la corte de Isabel II, tal y como se describe en la parte inferior del cuadro, donde además se indica el coste del encargo.

Una tercera referencia nos recuerda al viejo titular de la ermita, la pequeña campana que cobija el remate del hastial. En la parte inferior del bronce, bajo una cruz sobre peana, puede leerse desde la plaza un texto que remite a la llamada a la oración por parte del santo:
SAN XORGE ORA PRO [NOBIS].
En el suelo del porche, delante de la puerta, hay una inscripción de mediados del siglo pasado realizada cuando se arregla la entrada y el porche. En ella se recuerdan las fechas de cuando se trae a la santa, dicen que de Portugal (1847) y de la reforma en cuestión (1955). Sobre ambas fechas el nombre de Santa Filomena entre formas geométricas y encima los atributos de la santa: el ancla que según me dijeron en el pueblo remite a su tierra, el Nilo (según otras fuentes la isla griega de Corfú), la palma y el hacha en los laterales y debajo una flecha. A ambos lados del conjunto hasta alcanzar los poyos de asiento laterales se llena el piso con una sucesión de círculos concéntricos, me aseguran que realizados mediante la impresión sobre el cemento fresco de la base de una lata de tomate, dentro cada uno del cuadro de un enrejillado.

A pesar de que la leyenda de Filomena habla de una mártir de los primeros tiempos del cristianismo, su culto es muy reciente. Esta jovencísima mártir fue elevada a los altares en 1837, de ahí el florecimiento y propagación de su culto a mediados del XIX que alcanzó hasta El Villar. Sus atributos son el ancla, la palma -símbolo del martirio-, las tres flechas con las que fue atravesada y una flor, símbolo de su virginidad.

La refundación de la ermita se debe a un personaje ilustre
originario de El Villar, don Manuel Cillero, clérigo devoto de Santa Filomena que fue chantre de la Catedral de Menorca. Don Manuel reedificó a sus expensas la vieja ermita de San Jorge adquiriendo también de su pecunio la imagen de la santa. A su muerte en 1845 fue llevada a El Villar reinaugurándose la ermita poco después según consta en una preciosa estampita conmemorativa reimpresa en 2017.
Aunque su festividad oficial siguiendo el santoral es el 10 de agosto, en El Villar se celebra el 30 del mismo mes. Según afirman en el pueblo había y hay mucha devoción a Santa Filomena a la que se ofrecían y depositaban en la ermita muchos presentes fruto de las promesas que se le hacían. El 29 de agosto, día de San Juan Degollado, sale la santa en procesión desde su ermita hasta la parroquia, donde pasará esa noche. El día 30 saldrá de la iglesia para volver a su ermita; en el trayecto cuatro paradas con otras tantas subastas de las andas por parte del alguacil; la última y la más cotizada la de la entrada a la ermita a cobijo de la cubierta de su porche.
Idoubeda oros 2019 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP
Para esta entrada: Eduardo (texto, dibujos e imágenes).
Imagen de la estampita cortesía de Mª Jesús Martínez y Soledad Gómez.
© idoubeda 2019