miércoles, 8 de diciembre de 2021

LA SOLEDAD (CARRASCOSA DE LA SIERRA)

 

Hace justo una década que estábamos finalizando el inventario de las ermitas de Tierras Altas. Y una de mis últimas visitas fue a la de la Soledad de Carrascosa de la Sierra, donde coincidí con el que entonces era su mayordomo, Benito Romero Heras, que aún mantenía la tradición de la rama materna de su familia (los Heras) de tener siempre encendida la candela de la ermita. A Benito debo algunos de los datos que aquí se cuentan.

Esta Soledad se localiza inmediata al casco urbano de Carrascosa, aunque independiente de él, en la salida oriental del pueblo, muy próxima a la carretera que se dirige hacia Pobar. Mantiene por tanto las constantes de las ermitas modernas, como los humilladeros, emplazadas en el espacio suburbano junto a una entrada/salida de la localidad.

 

Estamos ante una pequeña y coqueta ermita de planta
rectangular con cabecera en el este y acceso por el oeste, de cara al pueblo, visible éste desde el amplio porche abierto que la precede. Esta estructura de capilla y porche se levanta con piedra trabada con barro, alzado que remata en una cubierta a cuatro aguas apoyada en un alero realizado con el habitual juego tradicional de ladrillo y teja, que al interior soporta un artesonado de madera contemporáneo. También de ladrillo es la pequeña espadaña rematada en arco que corona por el exterior el eje de la cubierta y que acoge un pequeño campanil o esquila.


 

El porche de entrada está abierto por un gran arco de medio punto dovelado, ligeramente rebajado. El pavimento de este zaguán es un precioso empedrado tradicional a base de pequeños cantos de río que conforman geométricos. En todo el contorno, adosados a la pared, poyos de asiento de largos maderos rodean el porche, salvo en el espacio de la puerta que da entrada a la capilla, cuyo vano delimitan también dovelas de piedra, acceso cerrado arriba por un nuevo arco de medio punto.


 

Se entra a la capilla por el oeste, una puerta de madera de dos hojas verticales cada una con su correspondiente ventanuco. Tiene el piso embaldosado y las paredes revocadas y encaladas. En el este el altar, en el que apoya un pequeño retablo con hornacina central que preside la Virgen, protegida por una cristalera. En los laterales norte y sur, centradas y simétricas, sendas hornacinas, y dos más, menores, en las esquinas sudeste y noroeste. A la entrada una pila de agua benditera tallada en piedra y decorada en su frente por una cruz griega enmarcada en un rombo. No es éste el único grabado, en ciertas dovelas se tallaron también, aunque de forma un tanto improvisada, algunas cruces, como las tres de un calvario a la entrada de la capilla.

 


También se puede ver una cruz en el campanil de la espadaña, fabricado en 1856 según reza en la inscripción localizada en su parte superior, sobre la cruz, que se completa con la Sagrada Familia: IHS MARIA Y JOSE ANO 1856. Fuera ya de la ermita, A unos 20 o 25 metros al sur, en un muro que cierra el solar donde se ubica el edificio, hay una gran piedra con una perforación central que fijaba una cruz de madera, hoy perdida.


Es la Soledad de Carrascosa de la Sierra una ermita viva y cuidada. Como la candela siempre encendida que mantienen los Heras, nunca falta alguna flor en las hornacinas o sobre el altar, siendo varios los momentos del año en los que los vecinos del pueblo se acercan a la ermita llevados por la devoción unos y todos por la tradición. Así, el Jueves Santo hay procesión presidida por la Virgen desde la ermita a la iglesia, donde duerme esa noche volviendo a la ermita al día siguiente. También hay procesiones para la Bendición de Campos en la Cruz de Mayo y el 13 de junio, día de San Antonio. No faltan en las fiestas locales, como la de San Juan Bautista, día en que se hacían dos roscos de harina y huevo que debían ser de una arroba, y se comían en la ermita. Y el día de la Virgen del Rosario que celebran el primer domingo de octubre. Especial colorido tiene la bendición del Corpus, cuando se pone una enramada desde la iglesia hasta la ermita decorándose todo el frente del pórtico de la ermita.

 

Color y tradición para esta sencilla ermita de construcción parece que reciente, fruto, como la mayoría de humilladeros inmediatos a los pueblos, de la devoción popular y que no suelen trascender en antigüedad mucho más allá del siglo XVIII.



Idoubeda oros 2021 etnografía: Eva GV, Maricruz GC, Eduardo AP.

Para esta entrada: Eva (dibujos AutoCAD), Eduardo (texto y fotos).

 

© idoubeda 2021





domingo, 2 de mayo de 2021

EL CRISTO DE VALDECANTOS (II)

 

Hace once años que describíamos y escribíamos, un tanto pesimistas, nuestras impresiones sobre el entonces presente y el futuro de la ermita de El Cristo de Valdecantos. Aunque ya estaba en un estado próximo a la ruina, aún se podía apreciar íntegra su estructura y buena parte de los elementos básicos que la conformaban: un pequeño edificio ordenado en capilla y porche de acceso con cubierta a cuatro aguas y doble puerta gemela para la capilla que tenía en el norte el altar coronado por una hornacina.

Para triste consuelo de los que hemos seguido su estado, la ermita se ha ido manteniendo en pie año tras año gracias a los refuerzos que se iban colocando para que no se viniesen abajo elementos básicos de su estructura como el gran vano que daba acceso al porche, coronado por un precioso arco rebajado. Desde este otoño, por iniciativa del Ayuntamiento de Santa Cruz y con la buena mano de Jordi, se comenzó su restauración. Con el principio de la primavera la obra se ha dado por concluida. Ahora sí, podemos decir que El Cristo de Valdecantos luce su viejo brillo de refugio religioso a la entrada del pueblo, un clásico humilladero de nuestra arquitectura tradicional que no se ha perdido en el olvido de las cosas que la velocidad de los tiempos deja aparcadas en el arcén de lo inútil.

Y sí, la obra ha respetado la esencia y el ambiente evocador de los siglos de plenitud que vivió la vieja construcción tradicional... el porche abierto con sendos poyos de asiento laterales para descanso de los transeúntes, el acceso a la capilla con doble puerta geminada, y la cabecera con altar coronado por una hornacina. Sólo echamos en falta la complicada recreación del singular arco rebajado del porche, caso único en los humilladeros contemporáneos (siglos XVII-XVIII), que ha sido sustituido por el más convencional arco de medio punto que, en cualquier caso, en nada desmerece a la obra original.
El trabajo de rehabilitación ha permitido además descubrir algunos detalles solapados de la construcción original, como el gran bloque de piedra que sirve de umbral en el porche o el fino empedrado de la capilla, que deja en el suelo un rebaje en arco ante las puertas para que éstas pudiesen abrirse hacia adentro. Pero, sobre todo, el detalle más clarificador de los gustos y usos de la época, es la utilización del ladrillo tradicional para hacer el arco de medio punto que corona cada puerta de la capilla, y que estaba oculto bajo el grueso revoque que cubría por el interior y el exterior la pared.

La rehabilitación se ha hecho con el esmero del respeto a la obra tradicional, adaptada con mejoras que faciliten potenciales usos, como baldosas en la superficie superior de los poyos de asiento laterales del porche y sobre el altar. La cubierta con soporte de madera respetando la caída a cuatro aguas, y el revoque rugoso de color crema mantienen la esencia de la estructura y el ambiente interior. Un pasito más el de El Cristo de Valdecantos para mantener el equilibrio entre el pasado y presente de nuestros paisajes rurales, un valor que es preciso respetar y, lo que es deseable y aún mejor, cuidar.


Idoubeda oros 2021 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (documentación, texto e imágenes).

                                                                                           © idoubeda 2021

lunes, 8 de marzo de 2021

SAN GREGORIO (CARRASCOSA DE LA SIERRA)



Un viejo camino parte de Carrascosa dirección norte salvando a su salida el río Chico; es este camino el trayecto más corto para llegar a Castilfrío y el usado también para ir a Aldealices antes de disponer de carretera. No es extraño por tanto la existencia de un lugar sagrado en su recorrido, la ermita de San Gregorio, a poco más de 300 m del pueblo, bien visible en medio de las cuestas y rellanos cerealistas de las laderas meridionales de la Sierra.


Mucho ha cambiado la ermita desde que afrontamos este trabajo hace una década y, todo hay que decirlo, ha sido para bien. De tener un edificio con el encanto de esas románticas ruinas devoradas en buena parte por la broza y la vegetación, a encontrarnos con su estructura restaurada y rehabilitada con el buen criterio deseable para todos los edificios singulares de nuestra arquitectura tradicional.

San Gregorio 2011

Tiene la ermita planta rectangular, con cabecera en el nordeste y acceso por el sudeste. Alcanza una longitud de casi 17 m por 7 de anchura y una altura en el presbiterio de 4 metros. Una de las singularidades de la ermita es su cabecera poligonal de tres caras (medio hexágono) siendo la central el testero plano. En el interior, la cabecera singular coincide con el presbiterio siendo el resto oratorio, todo el largo de la nave. 

San Gregorio 2016
San Gregorio 2016

En el interior un arco de medio punto separa la cabecera del sector de fieles, con cubierta abovedada realizada con ladrillo que al exterior se cubre con teja cayendo a tres aguas, tantas como caras del testero. En las cornisas alero con juego de teja y ladrillo tradicional. La cubierta de la nave occidental (el oratorio en planta), perdida en nuestras visitas de 2011, se ha reconstruido recientemente a dos aguas, con teja exterior y alero imitando el original de ladrillo y teja como en la cabecera.

San Gregorio 2020

El alzado de las paredes es de piedra trabada con barro, que en las esquinas y en los marcos de los vanos están bien careadas cuando no labradas. En sus paredes sólo dos pequeños vanos, ambos abocinados y enrejados, uno da luz al presbiterio desde su cara sur, otro al oratorio desde el sudoeste. Sobre este último vano, en el ángulo que deja la caída a dos aguas de la cubierta, las reformas recientes han recreado un pequeño rosetón.

El acceso se colocó en el lado largo soleado, el sudoeste, dando entrada al oratorio. La puerta es adintelada, con la travesera imitando un ligerísimo arco rebajado. Uno de los sillares de la jamba derecha incluye un grabado reciente, poco más de medio siglo:

S M / [---?] / JHP A 16 DE SE[-] / 1967

Dibujo en vano
Una de las sorpresas más agradables que nos ha deparado la rehabilitación de la ermita ha sido el descubrir el solado: un precioso empedrado con pequeñas piedras de río colocadas de canto y dibujando una especie de zigzag que desde la trasera del oratorio avanza hacia el presbiterio en tramos de medio metro separados por una línea de piedras, vertical ésta al largo del oratorio. En las paredes aún se podía ver hace diez años restos del revoque que recubría la piedra, enlucido de cal, que en el presbiterio, en torno a los vanos y en el techo, estaba decorado con pintura, líneas de color marrón-vinoso. En la cabecera se conserva la hornacina y hace diez años aún pudimos ver algunas improntas del retablo de madera.

San Gregorio 2018

Según nos comentaron en las entrevistas de hace una década, la ermita siempre se recordaba en ruinas, aunque hace medio siglo parece que conservaba el tejado del oratorio. Este tejado, hoy reconstruido a dos aguas, parece que en el pasado tuvo caída a tres, siendo la tercera la del lado noroeste, frente recreado hoy con un pequeño rosetón. En la iglesia de Carrascosa, dedicada a San Juan, hay unas reliquias de San Gregorio Magno y, según nos afirmaron, hubo también un retablo cubierto por un lienzo de San Gregorio. Son éstos datos que remiten al santo de nuestra ermita, de la que solo se recuerda como acto de culto el acudir el Jueves Santo a rezar un responso.

Las características de la ermita y algunos de sus elementos constructivos remiten a una cronología moderna, aunque reconociendo la reutilización de algunos de sus buenos sillares que tuvieron que pertenecer a una obra previa. La revisión de los materiales cerámicos aparecidos en su entorno no permiten ampliar dicha cronología, aunque sí han posibilitado sumar un nuevo yacimiento prehistórico asociable en principio a las gentes que tuvieron como referente funerario el dolmen de la Tejera, situado a la vista, sobre las primeras estribaciones de la Sierra. En el entorno labrado de la ermita pudimos ver cerámicas al mano prehistóricas, algunos sílex y un par de fragmentos de sendos molinos barquiformes.

San Gregorio 2021

Idoubeda oros 2021 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eva GV (dibujos autocad), Eduardo (documentación, texto e imágenes).

                                                                                           © idoubeda 2021




jueves, 18 de febrero de 2021

NUESTRA SEÑORA DEL CARRASCAL (CASTILFRÍO DE LA SIERRA)



Poco más de un centenar de metros separan a Castilfrío de la Sierra de la ermita de su patrona, la Virgen del Carrascal. Se localiza al este, bien presente y visible desde el pueblo del que le separa una vaguada. En la distancia, desde la carretera o el propio pueblo, su presencia en la parte baja de la ladera destaca y, para lo que son las ermitas comarcales, impone por su monumentalidad, mucho mayor que la mayoría de Tierras Altas.

La 
ermita de la Carrascala es amplia, su planta de cruz latina tiene una longitud máxima de 31 m, con la cabecera en el este y el acceso por poniente, y una altura interior de la nave de más de 9 metros. El alzado de sus muros es de sillarejo salvo la fachada, toda ella de limpios sillares, un frente que proporciona al edificio su aspecto monumental. De sillares son también las pilastras y los arcos fajones que soportan la bóveda de la nave y una cúpula octogonal en el crucero. Sobre bóveda y cúpula un entramado de madera sirve de base a la cubierta de teja con el vuelo de alero conformado por los habituales juegos de ladrillo tradicional y teja. La planta se completa con un husillo de 2'3 m de diámetro, inmediato al sector norte de la fachada, que acoge una escalera de caracol para acceder al campanario.


El acceso monumental por el oeste se hace mediante doble puerta gemela coronada cada una por un arco de medio punto, forma simétrica de las entradas muy al uso en la comarca durante el siglo XVIII. A cada lado de la puerta un vano y sobre la misma, a media altura, un pequeño rosetón flanqueado por dos cartelas con inscripción que, en castellano y en latín, remiten a la construcción del monumento  y a su promotor, el obispo Felipe Antonio Solano.


EL  ILL. S. D. FELIPE ANTONIO SOLANO
OBISPO DE CUENCA Y NATU DE CASTILFRIO
REDIFICO. AUMENTO Y DOTO ESTA HERMITA
POR DEUOCION A NTRA SRA DEL CARRASCAL
AÑO DE 1796

En el tercio superior de la fachada, sobre el rosetón, se colocó un escudo heráldico que dicen pertenece a los Malo y a los del Río, y que hay que asociar con el mecenas benefactor que dio un nuevo lustre a la ermita, don Felipe Antonio Solano. También se le nombra en la leyenda de una de las campanas que ocupan los ojos de la espadaña que corona la fachada. En definitiva un frente monumental en el que el obispo Solano dejó improntas personales de su actividad evergética en la localidad que le vio nacer.


El espacio interior tiene el pavimento de ladrillo tradicional y se estructura en dos partes básicas, el presbiterio y el oratorio, separadas por dos escalones de piedra que dan altura al primero. El retablo principal está presidido por el trono de la Virgen, coronado por el Espíritu Santo y un escudo heráldico. Oculta detrás del retablo está la sacristía/santuario que remata la cabecera exterior oriental de la ermita en forma rectangular. En los lados cortos de la planta en cruz sendas capillas y sus respectivos retablos, con San Roque en el norte y un monje alado (?) en el sur. Sobre el acceso se eleva el coro, al que se sube a través del husillo. En la base de la esquina sureste del crucero se eleva un púlpito con barandilla de hierro. Todas las paredes interiores, incluidas pilastras y arcos fajones están revocados, encalados y pintados en blanco y amarillo, como pintada está también la barandilla de madera del coro en azul y granate, lo que a día de hoy proporciona al interior un aspecto muy limpio y cuidado. 

El exterior de la ermita presenta algunos detalles que pasan desapercibidos y que precisan de un poco más de atención para encontrarlos, como fijarse en el contorno de algunos vanos, sillares a veces grabados con formas en relieve, y marcas más toscas o improvisadas como alguna cruz sobre peana; en la esquina suroeste sobresale en altorelieve el semicírculo de un reloj de sol que aún espera poder dar la hora... está inacabado, le faltan la barra y la señalización de las horas. 

Delante de la fachada hay una especie de patio cerrado por un muro rematado en las esquinas con pequeños pináculos. En la fábrica del muro, por su interior, estuvo empotrada hasta hace un par de décadas una gran piedra esculpida con los bustos de una persona adulta con un menor que, según nos comentaron, se trataba de la Virgen con el niño. En realidad, y así lo supo ver Teógenes Ortego, se trata de una pequeña escultura que coronó un monumento funerario romano, unos tiempos en los que se hizo habitual colocar encima de la tumba la figura del difunto o difuntos dentro de una hornacina. En este caso se trata de una mujer con una niña, género que sabemos por el peinado que llevan y que sigue una determinada moda. Estas modas que parten de Roma, la capital del Imperio, acababan por conocerse en todos sus rincones al difundirse en dibujos sobre cartones y en las esculturas de los personajes, hombres y mujeres, de la familia imperial.


Fuera ya de la ermita, aunque en su entorno, a  unos 30 metros por el oriente, hay un edificio rectangular en ruinas. Es una mera hipótesis, pero no seria raro que se tratase de una antigua casa del santero, quizás reutilizada con posterioridad como cuadra o similar.

Nos comentaba Pilar Crespo que la Virgen del Carrascal se apareció en el monte, en una carrasca, de ahí su nombre. Remitir la advocación a un elemento físico de la naturaleza es una circunstancia habitual, en este caso concreto a la vegetación, con ejemplos en Tierras Altas como la Virgen de Las Escobillas (retamas) en Santa Cruz de Yanguas o la Virgen del Espino en Oncala. Nos decía Pilar que en la Trinidad se llevaba la imagen en procesión a la iglesia de Castilfrío, volviendo a la ermita el segundo domingo de septiembre, fiesta local, fecha en la que se pujaba por portar las andas para entrar y depositarla en la ermita. 


Se ha apuntado que la imagen de la Virgen del Carrascal es románica, del siglo XIII, y que desde tiempos ancestrales se acudía en romería para hacerle rogativas cuando la sequía comprometía la cosecha y con la escasez se cernían tiempos de carestía y hambre. Una rogativa pidiendo agua a la Carrascala está documentada en un trabajo de 1992, el de Díaz y Martínez:

Castilfrío te venera 
Con especial devoción.
Remédianos con el agua,
María, madre de Dios.
De tu casa te sacamos
Y te llevamos al templo,
para ponerte en novena
Al lado del sacramento.
Oh Virgen del Carrascal!
Patrona de Castilfrío!
Remédianos con el agua
para que crezcan los trigos.


Es la Virgen del Carrascal una de las ermitas referentes de las laderas meridionales de la Sierra, las del Merdancho-Duero, reedificada y ampliada a finales del XVIII, sustituyendo a otra previa más modesta de la que prácticamente no se atisban indicios... Y si los hay no se aprecian, salvo algunas imágenes más antiguas como el Cristo de la capilla norte y la propia imagen de la Virgen, restos eclipsados por la monumentalización de un hijo del pueblo aún en boca de los vecinos, el Obispo Solano.


Idoubeda oros 2021 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eva GV (dibujos autocad), Eduardo (documentación, texto e imágenes).

                                                                                           © idoubeda 2021