Hace justo una década que estábamos finalizando el inventario de las ermitas de Tierras Altas. Y una de mis últimas visitas fue a la de la Soledad de Carrascosa de la Sierra, donde coincidí con el que entonces era su mayordomo, Benito Romero Heras, que aún mantenía la tradición de la rama materna de su familia (los Heras) de tener siempre encendida la candela de la ermita. A Benito debo algunos de los datos que aquí se cuentan.
Esta Soledad se localiza inmediata al
casco urbano de Carrascosa, aunque independiente de él, en la salida oriental
del pueblo, muy próxima a la carretera que se dirige hacia Pobar. Mantiene por
tanto las constantes de las ermitas modernas, como los humilladeros, emplazadas
en el espacio suburbano junto a una entrada/salida de la localidad.
Estamos ante una pequeña y coqueta ermita
de planta
rectangular con cabecera en el este y acceso por el oeste, de cara al
pueblo, visible éste desde el amplio porche abierto que la precede. Esta
estructura de capilla y porche se levanta con piedra trabada con barro, alzado
que remata en una cubierta a cuatro aguas apoyada en un alero realizado con el
habitual juego tradicional de ladrillo y teja, que al interior soporta un
artesonado de madera contemporáneo. También de ladrillo es la pequeña espadaña
rematada en arco que corona por el exterior el eje de la cubierta y que acoge
un pequeño campanil o esquila.
El porche de entrada está abierto por un
gran arco de medio punto dovelado, ligeramente rebajado. El pavimento de este
zaguán es un precioso empedrado tradicional a base de pequeños cantos de río
que conforman geométricos. En todo el contorno, adosados a la pared, poyos de
asiento de largos maderos rodean el porche, salvo en el espacio de la puerta
que da entrada a la capilla, cuyo vano delimitan también dovelas de piedra, acceso
cerrado arriba por un nuevo arco de medio punto.
Se entra a la capilla por el oeste, una puerta de madera de dos hojas verticales cada una con su correspondiente ventanuco. Tiene el piso embaldosado y las paredes revocadas y encaladas. En el este el altar, en el que apoya un pequeño retablo con hornacina central que preside la Virgen, protegida por una cristalera. En los laterales norte y sur, centradas y simétricas, sendas hornacinas, y dos más, menores, en las esquinas sudeste y noroeste. A la entrada una pila de agua benditera tallada en piedra y decorada en su frente por una cruz griega enmarcada en un rombo. No es éste el único grabado, en ciertas dovelas se tallaron también, aunque de forma un tanto improvisada, algunas cruces, como las tres de un calvario a la entrada de la capilla.
También se puede ver una cruz en el campanil de la espadaña, fabricado en 1856 según reza en la inscripción localizada en su parte superior, sobre la cruz, que se completa con la Sagrada Familia: IHS MARIA Y JOSE ANO 1856. Fuera ya de la ermita, A unos 20 o 25 metros al sur, en un muro que cierra el solar donde se ubica el edificio, hay una gran piedra con una perforación central que fijaba una cruz de madera, hoy perdida.
Es la Soledad de Carrascosa de la Sierra una ermita viva y cuidada. Como la candela siempre encendida que mantienen los Heras, nunca falta alguna flor en las hornacinas o sobre el altar, siendo varios los momentos del año en los que los vecinos del pueblo se acercan a la ermita llevados por la devoción unos y todos por la tradición. Así, el Jueves Santo hay procesión presidida por la Virgen desde la ermita a la iglesia, donde duerme esa noche volviendo a la ermita al día siguiente. También hay procesiones para la Bendición de Campos en la Cruz de Mayo y el 13 de junio, día de San Antonio. No faltan en las fiestas locales, como la de San Juan Bautista, día en que se hacían dos roscos de harina y huevo que debían ser de una arroba, y se comían en la ermita. Y el día de la Virgen del Rosario que celebran el primer domingo de octubre. Especial colorido tiene la bendición del Corpus, cuando se pone una enramada desde la iglesia hasta la ermita decorándose todo el frente del pórtico de la ermita.
Color y tradición para esta sencilla
ermita de construcción parece que reciente, fruto, como la mayoría de
humilladeros inmediatos a los pueblos, de la devoción popular y que no suelen
trascender en antigüedad mucho más allá del siglo XVIII.
Idoubeda oros 2021 etnografía: Eva GV, Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eva (dibujos AutoCAD), Eduardo (texto y fotos).
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