jueves, 18 de febrero de 2021

NUESTRA SEÑORA DEL CARRASCAL (CASTILFRÍO DE LA SIERRA)



Poco más de un centenar de metros separan a Castilfrío de la Sierra de la ermita de su patrona, la Virgen del Carrascal. Se localiza al este, bien presente y visible desde el pueblo del que le separa una vaguada. En la distancia, desde la carretera o el propio pueblo, su presencia en la parte baja de la ladera destaca y, para lo que son las ermitas comarcales, impone por su monumentalidad, mucho mayor que la mayoría de Tierras Altas.

La 
ermita de la Carrascala es amplia, su planta de cruz latina tiene una longitud máxima de 31 m, con la cabecera en el este y el acceso por poniente, y una altura interior de la nave de más de 9 metros. El alzado de sus muros es de sillarejo salvo la fachada, toda ella de limpios sillares, un frente que proporciona al edificio su aspecto monumental. De sillares son también las pilastras y los arcos fajones que soportan la bóveda de la nave y una cúpula octogonal en el crucero. Sobre bóveda y cúpula un entramado de madera sirve de base a la cubierta de teja con el vuelo de alero conformado por los habituales juegos de ladrillo tradicional y teja. La planta se completa con un husillo de 2'3 m de diámetro, inmediato al sector norte de la fachada, que acoge una escalera de caracol para acceder al campanario.


El acceso monumental por el oeste se hace mediante doble puerta gemela coronada cada una por un arco de medio punto, forma simétrica de las entradas muy al uso en la comarca durante el siglo XVIII. A cada lado de la puerta un vano y sobre la misma, a media altura, un pequeño rosetón flanqueado por dos cartelas con inscripción que, en castellano y en latín, remiten a la construcción del monumento  y a su promotor, el obispo Felipe Antonio Solano.


EL  ILL. S. D. FELIPE ANTONIO SOLANO
OBISPO DE CUENCA Y NATU DE CASTILFRIO
REDIFICO. AUMENTO Y DOTO ESTA HERMITA
POR DEUOCION A NTRA SRA DEL CARRASCAL
AÑO DE 1796

En el tercio superior de la fachada, sobre el rosetón, se colocó un escudo heráldico que dicen pertenece a los Malo y a los del Río, y que hay que asociar con el mecenas benefactor que dio un nuevo lustre a la ermita, don Felipe Antonio Solano. También se le nombra en la leyenda de una de las campanas que ocupan los ojos de la espadaña que corona la fachada. En definitiva un frente monumental en el que el obispo Solano dejó improntas personales de su actividad evergética en la localidad que le vio nacer.


El espacio interior tiene el pavimento de ladrillo tradicional y se estructura en dos partes básicas, el presbiterio y el oratorio, separadas por dos escalones de piedra que dan altura al primero. El retablo principal está presidido por el trono de la Virgen, coronado por el Espíritu Santo y un escudo heráldico. Oculta detrás del retablo está la sacristía/santuario que remata la cabecera exterior oriental de la ermita en forma rectangular. En los lados cortos de la planta en cruz sendas capillas y sus respectivos retablos, con San Roque en el norte y un monje alado (?) en el sur. Sobre el acceso se eleva el coro, al que se sube a través del husillo. En la base de la esquina sureste del crucero se eleva un púlpito con barandilla de hierro. Todas las paredes interiores, incluidas pilastras y arcos fajones están revocados, encalados y pintados en blanco y amarillo, como pintada está también la barandilla de madera del coro en azul y granate, lo que a día de hoy proporciona al interior un aspecto muy limpio y cuidado. 

El exterior de la ermita presenta algunos detalles que pasan desapercibidos y que precisan de un poco más de atención para encontrarlos, como fijarse en el contorno de algunos vanos, sillares a veces grabados con formas en relieve, y marcas más toscas o improvisadas como alguna cruz sobre peana; en la esquina suroeste sobresale en altorelieve el semicírculo de un reloj de sol que aún espera poder dar la hora... está inacabado, le faltan la barra y la señalización de las horas. 

Delante de la fachada hay una especie de patio cerrado por un muro rematado en las esquinas con pequeños pináculos. En la fábrica del muro, por su interior, estuvo empotrada hasta hace un par de décadas una gran piedra esculpida con los bustos de una persona adulta con un menor que, según nos comentaron, se trataba de la Virgen con el niño. En realidad, y así lo supo ver Teógenes Ortego, se trata de una pequeña escultura que coronó un monumento funerario romano, unos tiempos en los que se hizo habitual colocar encima de la tumba la figura del difunto o difuntos dentro de una hornacina. En este caso se trata de una mujer con una niña, género que sabemos por el peinado que llevan y que sigue una determinada moda. Estas modas que parten de Roma, la capital del Imperio, acababan por conocerse en todos sus rincones al difundirse en dibujos sobre cartones y en las esculturas de los personajes, hombres y mujeres, de la familia imperial.


Fuera ya de la ermita, aunque en su entorno, a  unos 30 metros por el oriente, hay un edificio rectangular en ruinas. Es una mera hipótesis, pero no seria raro que se tratase de una antigua casa del santero, quizás reutilizada con posterioridad como cuadra o similar.

Nos comentaba Pilar Crespo que la Virgen del Carrascal se apareció en el monte, en una carrasca, de ahí su nombre. Remitir la advocación a un elemento físico de la naturaleza es una circunstancia habitual, en este caso concreto a la vegetación, con ejemplos en Tierras Altas como la Virgen de Las Escobillas (retamas) en Santa Cruz de Yanguas o la Virgen del Espino en Oncala. Nos decía Pilar que en la Trinidad se llevaba la imagen en procesión a la iglesia de Castilfrío, volviendo a la ermita el segundo domingo de septiembre, fiesta local, fecha en la que se pujaba por portar las andas para entrar y depositarla en la ermita. 


Se ha apuntado que la imagen de la Virgen del Carrascal es románica, del siglo XIII, y que desde tiempos ancestrales se acudía en romería para hacerle rogativas cuando la sequía comprometía la cosecha y con la escasez se cernían tiempos de carestía y hambre. Una rogativa pidiendo agua a la Carrascala está documentada en un trabajo de 1992, el de Díaz y Martínez:

Castilfrío te venera 
Con especial devoción.
Remédianos con el agua,
María, madre de Dios.
De tu casa te sacamos
Y te llevamos al templo,
para ponerte en novena
Al lado del sacramento.
Oh Virgen del Carrascal!
Patrona de Castilfrío!
Remédianos con el agua
para que crezcan los trigos.


Es la Virgen del Carrascal una de las ermitas referentes de las laderas meridionales de la Sierra, las del Merdancho-Duero, reedificada y ampliada a finales del XVIII, sustituyendo a otra previa más modesta de la que prácticamente no se atisban indicios... Y si los hay no se aprecian, salvo algunas imágenes más antiguas como el Cristo de la capilla norte y la propia imagen de la Virgen, restos eclipsados por la monumentalización de un hijo del pueblo aún en boca de los vecinos, el Obispo Solano.


Idoubeda oros 2021 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eva GV (dibujos autocad), Eduardo (documentación, texto e imágenes).

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