Hace unos años describíamos las ruinas y el contexto del Humilladero de Abajo, una ermita de características y cronología modernas de la que eran visibles las paredes de su pequeño recinto, estructurado en capilla y porche de acceso. De su tejado sólo quedaban indicios de que tuvo caída a cuatro aguas y fragmentos de teja esparcidos por el entorno. Este conjunto de restos se escondían entre un marasmo de zarzas y maleza en el borde mismo del arcén de la carretera de Soria a Calahorra, a poco más de cien metros de los últimos edificios de Villar del Río. Unos restos, en definitiva, abandonados y, en cierto modo, olvidados.
El Humilladero escondido en la maleza (año 2009)
A principios del pasado año 2021 vimos cómo se había limpiado el entorno y habían comenzado obras de rehabilitación de su estructura. Un año después, este pequeño humilladero ha recuperado visibilidad y cierta sensación nostálgica de lo que fue, refugio y descanso junto al camino, a la entrada del pueblo, que recordaba al transeúnte que en el Villar vivía gente de bien y temerosa de Dios, un Dios al que se debía encomendar y humillarse (es decir, persignarse al pasar delante de la ermita), antes de entrar al pueblo, de ahí su nombre: Humilladero.
El Humilladero escondido, sector norte (año 2009)
La maleza del entorno inmediato también se ha limpiado y se ha consolidado parte del muro tradicional que separaba el camino del parcelario, muro que por el este llega hasta cerca del puente que salva el Ostaza; para bajar se han habilitando unos básicos y eficaces escalones para alcanzar la base del arcén. Por el oeste la limpieza deja visible la parcela, hoy de cereal, situada allende el muro, una parcela a la que llegan los restos cerámicos celtibéricos de Las Gimenas, núcleo urbano de época celtibérica tardía y romana altoimperial, que se proyectan por la margen izquierda de El Vallejo. En definitiva, una recuperación más de nuestro patrimonio etnográfico, en este caso adaptado y condicionado por las circunstancias que exigía el compartir frente con la carretera.
Idoubeda oros 2022 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos).
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