Numerosos son los autores que se han referido a esta antigua iglesia de San Pedro Manrique, una de las cuatro parroquias de la villa de la que quedan escasos y un tanto desapercibidos restos, ruinas reconocidas como bien arqueológico merecedor de protección preventiva tanto en el inventario de la Junta de Castilla y León como en la Normativa Urbanística Municipal. En el último siglo y medio P. Madoz, M. Blasco, G. Manrique, G. Martínez, C. Álvarez, M. A. San Miguel y J. M. Vasco han aportado datos y documentación sobre esta iglesia que tan mal ha llevado los cambios sociales y el paso del tiempo. Las otras tres parroquias del viejo orden eclesiástico local han mantenido su presencia en el "paisaje" urbano de nuestros días al amparo de su utilidad y función social: San Martín como parroquia actual, la Virgen de la Peña como ermita que acapara buena parte del sentir religioso-festivo local, y San Miguel, aunque en ruina -imponentes ruinas, hay que decirlo-, como soporte del cementerio.
Los restos de la iglesia de San Juan se localizan inmediatos por el norte al casco urbano de San Pedro Manrique, un centenar de metros al sur del castillo bajomedieval, e inmediatos por el norte al paseo que une San Miguel (cementerio) con la ermita de la Virgen de la Peña. Como parroquia parece que tenía adscrito todo el sector intramuros que baja del castillo por la calle Cuatro Esquinas hasta la Plazuela siendo su límite meridional el arroyo del Regajo. Incluía entre sus feligreses y parroquianos a los vecinos de La Rochela, la puerta de la Nava y al señor del Castillo. De la Tierra de San Pedro dependían de San Juan las iglesias del pueblo/barrio de Buimanco y de las aldeas de El Collado y Villarijo.
El aspecto que presenta hoy el solar que esconde las ruinas de San Juan es la de un espacio abierto y escalonado, como buena parte de la ladera meridional del castillo aterrazado de cara al sur por un muro, que en su caso es muy potente e inusualmente alto. Este muro tiene casi 17 m de longitud de los cuales los 2'70 m más orientales se retranquean hacia el norte. Su sector inferior o base es más potente conformando una especie de zócalo para servir de mejor asiento al resto del alzado. En la zona media del muro se ha abierto un boquete que da acceso al interior de una estructura de planta cuadrada de 5'20 m de lado y con cubierta abovedada a un máximo de 2'50 m de altura respecto del firme actual. La piedra de esta estructura, como el zócalo exterior, está trabada con mortero de cal.
Es curiosa la cita de M. Blasco, repetida por otros autores, quien apunta que la iglesia estaba construida "a modo de mezquita", lo que lleva a evocarla como un espacio de oración cuadrangular y con cubierta a escasa altura en el que destacaría la torre pegada por el interior a un lateral. En esta torre hubo de haber varias campanas, pues se sabe que una vez que estaba ya arruinada la iglesia se costeó con la venta de una de ellas el reloj público. Otra de las campanas parece que es la menor que corona el acceso a la arena del paso del fuego.
Alguno de los ritos heredados y que se repiten cada mañana del día de San Juan parece que tuvieron antaño como contexto a la parroquia homónima del santo. Así, cuentan G. Manrique y C. Álvarez que la corporación emprendía el recorrido a caballo de la descubierta al son de volteos de las campañas de San Juan; tras el recorrido vuelven a pie a la iglesia acompañando a las móndidas para, tras la misa, regresar juntos al Ayuntamiento, ritual que se rememora hoy en la Virgen de la Peña con la ofrenda de los arbujuelos.
Aunque M. Martínez apunta que las parroquias existieron como tales hasta mediados del siglo XVII, en el Diccionario de Madoz, a mediados del XIX, aún se habla de parroquias al referirse a San Juan, San Miguel, Santa María y San Martín, categoría que M. Blasco da por perdida medio siglo antes de la publicación de su Nomenclátor (1909), año en el que describe la de San Juan como arruinada, lo que coincide con G. Manrique quien afirma que es desmantelada en torno a 1870.
| San Pedro Manrique, desde San Juan |
Idoubeda oros 2017 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eva Garijo (imágenes Autocad), Eduardo (texto e imágenes).
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