viernes, 29 de enero de 2010

ERMITAS EN EL BAOS: LA VIRGEN DEL PILAR

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Poco más de 200m hay de Santa Cruz de Yanguas a la ermita de la Virgen del Pilar. Situada hoy inmediata aunque de espaldas a la carretera que se dirige a Villar del Río, sin duda que antaño el camino tradicional pasaba por el frente de su pórtico. El viejo recorrido aún se distingue camuflado por los arbustos y la broza que, a pesar de las limpiezas ocasionales, año tras año la fuerza de la primavera se encarga de volver a devorar.
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La Virgen, que así se conoce coloquialmente al lugar en el pueblo, mantiene las constantes de las ermitas comarcales, una capilla cuadrada precedida de pórtico de acceso abierto encarando la solana (en este caso el sudeste). El altar de la capilla está en el noroeste y recorre todo el frente con el sector central sobreelevado. Una particularidad de la Virgen es que no tiene hornacina sobre el altar. El acceso se hace desde el porche mediante la habitual doble puerta gemela coronada con arco de medio punto. Tanto capilla como porche conservan el empedrado. Como es habitual el porche es abierto y tiene dos poyos de asiento laterales. El conjunto es rectangular con cubierta a 4 aguas, siendo el frente que cubre el porche el más largo y rebajado.
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Recuerdan en el pueblo que sobre el altar había un sagrario y una virgen pequeñita de alabastro. Esta Virgen del Pilar se encuentra actualmente en restauración; por su tipología se fecha en el siglo XVIII, cronología que cuadra con los modos constructivos de la ermita. Cuentan que hasta poco antes de la mitad del siglo pasado el sagrario estaba cubierto por unos bordados que hacían la Edubiges y la Pilar, dos mujeres pudientes que no necesitaban ir a trabajar al campo, de ahí que entre sus ocupaciones estaba la de colaborar en la iglesia con estas labores.

También hasta poco después de mediados del siglo pasado el día de Jueves Santo se iba en procesión hasta la ermita recreando un Calvario. Un Nazareno con vestido marrón y corona de espinas, papel que dicen hacía siempre el tio Emiliano, recorría el trayecto de ida y vuelta a la ermita con una gran cruz que hoy se conserva colgada bajo el coro de la iglesia parroquial. Los fieles locales hacían el recorrido rezando y acompañando al Nazareno que representaba el via crucis con las tres caídas incluidas.

Esta tradición ligada a la pasión de Cristo y la Semana Santa hace pensar que quizás esta ermita fuese, antes que Virgen del Pilar, un antiguo Humilladero del que sólo sabemos que existió uno en el entorno de Santa Cruz, pero no dónde; como todos los humilladeros más que probablemente estaría a la salida del pueblo, como es el caso. Pero esta idea es sólo una hipótesis a día de hoy imposible de contrastar. Nadie en el pueblo recuerda ni sabe nada de este Humilladero local del que sólo Felix Jiménez tiene referencias por su mención en alguno de los documentos antiguos que han pasado por sus manos.
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La Virgen del Pilar es hoy ermita y capilla del cementerio local, lo que ha garantizado su más que aceptable conservación. Hace algo más de una década se reconstruyó su tejado; el único déficit que puede encontrarse es cierta suciedad que afecta sobre todo al suelo de la capilla al haberse eliminado las puertas, lo que facilita el acceso y uso como refugio nocturno de animales y alimañas.



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Idoubeda oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Cristina (dibujos autocad), Eduardo (texto y fotos)

viernes, 22 de enero de 2010

ERMITAS EN EL BAOS: EL CRISTO

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El Cristo es una pequeña ermita situada a la salida de Valdecantos, sobre el camino tradicional que comunica el pueblo con la carretera que une Santa Cruz de Yanguas con Villar del Río. Antaño fue sin duda un coqueto rincón de la aldea; la impresión hoy es la de un triste recuerdo abandonado. Con todo se trata de una evocadora ruina que atesora en sus paredes (literal, como veremos adelante) historias de gentes humildes, como el pueblo, personas que en su porche dejaron escritas instantáneas de sus impresiones cotidianas. Valdecantos ha sido durante un par de décadas un despoblado de hecho, por suerte empieza a atisbarse un incipiente deseo de recuperación gracias a algunos de sus hijos más voluntariosos. Ojalá que el deseo alcance también a esta ermita antes de que su ruina sea irreversible.


La estructura es rectagular, como la mayoría de las ermitas comarcales del XVII y XVIII, ordenándose en capilla y porche cubiertos por un tejado a 4 aguas. Tanto capilla como porche se levantaron con piedra local revocada sobre la que se aplicaron diversos enlucidos a lo largo de su historia. Para sus empedrados se utilizaron cantos menudos de río que dibujan figuras geométricas. La capilla es cuadrada, con el altar en el noroeste precedido de una peana. Una hornacina corona el altar rematada en arco de medio punto fabricado en ladrillo tradicional. Se accede mediante doble puerta gemela también con arco de medio punto. El porche da cara al camino (sudeste), es abierto, tiene sendos poyos laterales y le da forma un gran vano de acceso cerrado arriba por un arco rebajado.

Situada a poco más de 100m al oriente de Valdecantos, el material cerámico disperso por el entorno es el propio de las inmediaciones de un pueblo contemporáneo: abundantes trozos de teja, cerámicas vidriadas, oxidantes a torno, alguna escoria... y tres elementos singulares. Los dos primeros son sílex, aparentemente útiles prehistóricos (una lasca y una lámina de corte agudo); este hallazgo aislado habría que ponerse en relación con un espacio donde abunda el sílex situado a unos 300m al sur. El tercer elemento es un gran fuste de copa en cerámica celtibérica; nada menos que 9 molduras decoran el cuello, vajilla de lujo para mesas serranas de tiempos celtibéricos en los que seguro no faltó la caelia (cerveza) con que llenar la copa, incluso el vino traído en odres desde el Mediterráneo. Pero lo cierto es que no se conoce en Valdecantos ningún lugar de cronología celtibérica. Habría que poner en relación este fragmento de copa con El Castillo de La Laguna, oppidum (capital) del alto Cidacos en tiempos de la conquista romana situado a un kilómetro escaso en línea recta y perfectamente visible en el este.
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Como decíamos arriba, jugosa es la información 'graffitera' que aparece en las paredes de la ermita. En el porche se aprecian hasta 3 superposiciones de enlucidos. En el más antiguo, apenas apreciable y quizás el original, se dibujaron sobre el encalado figuras rojas indescifrables. Superpuesto otro encalado, lógicamente más reciente, que deja ver una inscripción de hace más de un siglo: 'Santa Cruz de Yanguas y provincia de Soria 12 de julio del año de 1901'. El encalado más reciente y más visible remite a personas (niños) de hace medio siglo, como 'La Aurora de Santa Cruz', a la descripción del tiempo como 'hoy día 8 mayo 1969 hace buen día después de un mes lloviendo'... pensamiento que habría que leer también en el dibujo de un paraguas... Curiosa es la plasmación de operaciones matemáticas, generalmente multiplicaciones, detalle que hemos visto repetido en numerosos edificios de la geografía serrana y que hay que relacionar con cuentas ganaderas... cabezas de ganado... operaciones con tratantes que al cobijo de un porche de ermita o en el corral de un encerradero cifraban acuerdos y ventas. Una cosa destaca en todos los graffiti, su perfecta ortografía y caligrafía, tanto en letras como en cifras.

El dibujo de una cruz latina patada con una leyenda a derecha e izquierda proclamando que 'Esta cruz la hizo José Luis Verguizas el día 11 de julio 1957' quizás remite a la tradición ligada a la ermita. El día del Corpus Cristi y desde la iglesia de San Juan salía una procesión hasta El Cristo en la que se llevaba la Custodia bajo palio; tras una misa regresaban custodia y fieles a la iglesia. Era una fiesta local que atraía también a gentes de los pueblos vecinos según nos dice Emilio Diago. Preguntaremos a José Luis Verguizas, como la Aurora entonces niño y hoy no tanto.
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Retomamos el discurso inicial para incidir en el deseo de que no desaparezca esta modesta reliquia de la tradición serrana reciente, pero triste es reconocer la verdad cruda, que la caída de la clave del arco de acceso al porche y el derrumbe de parte de la hornacina anuncian que el desplome es inminente...
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Idoubeda oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Nuria (dibujos autocad), Eduardo (texto y fotos)

sábado, 16 de enero de 2010

ERMITAS EN EL BAOS: EL CALVARIO

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Según consta en el inventario arqueológico de la Junta de Castilla y León parece que existió una ermita en el lugar denominado El Calvario, en Santa Cruz de Yanguas. El sitio se localiza inmediato por el norte a la pista que desde Santa Cruz se dirige al puerto de Piqueras, aproximadamente a un kilómetro del pueblo. También nos ha hablado de esta ermita Félix Jiménez, quien recuerda haber leído en alguno de los numerosos documentos que han pasado por sus manos la mención a una ermita en el linde del Prado del Calvario, aunque externa a él.

Si bien no parece que sea muy dudosa la existencia de la ermita, lo cierto es no hemos podido concretar su localización exacta. No es una referencia muy precisa lo que actualmente se conoce como El Calvario, pues tras diversas compras el viejo prado se ha unificado a parcelas inmediatas y el conjunto se repobló de pinos (con el consiguiente arrasamiento del terreno con maquinaria pesada). Sí sabemos que debe estar en un radio de unos 100 m al norte de la pista y que el referente es el pinar inmediato. De la prospección realizada vamos a aventurar algunos puntos que pueden corresponder a los restos de la ermita.


Un vecino de Santa Cruz que en vida fue propietario del lugar da nombre a uno de los derrumbes de piedra que hay en el entorno, el chozo del Bibiano. No parece que la construcción del tio Bibiano aprovechase los restos de la ermita pues está algo desplazado al este. Solo la existencia de unos pocos trozos de tejas entre las piedras y el propio nombre delata a una modesta estructura de unos 3m de lado que señalamos aquí pero que creemos altamente improbable pueda relacionarse con la vieja ermita.



Más posibilidades tiene de serlo otro derrumbe situado al noroeste del pinar. Entre sus piedras son muy frecuentes los trozos de teja que por su abundancia, mucho mayor que en el caso anterior, son indicio obvio de estructura con este tipo de cubierta. Dato interesante son también los trocitos de cerámicas que aparecen, muy rodados: vidriadas y oxidantes de cronología moderna y contemporánea. Pero estos datos de movimiento humano no son garantía, ni mucho menos, de lugar sagrado, pueden pertenecer a una pequeña construcción vinculada a las explotaciones agroganaderas del entorno.
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El punto que acumula más datos a su favor, el último que proponemos, se encuentra al sur del pinar, en una estrecha franja entre los pinos y la pista forestal. Se trata del lugar por donde antaño pasaba el camino de Santa Cruz hacia la ermita de la Virgen de las Escobillas y el monte, trayecto perdido y devorado por la broza desde que hace más de 50 años se construyó la pista una decena de metros más al sur. Junto a lo que fue camino hay un punto donde el muro de piedra que cierra la actual parcela de El Calvario hace un quiebro y rodea un derrumbe de piedras. Aquí también asoma algo de teja y cerámica. El valor añadido de este punto está en su emplazamiento junto al camino y de cara al sur, por la sistemática de estos lugares santos lo que cabría esperar.

El Monte Calvario es el lugar donde Cristo fue crucificado (en griego Gólgota). Por lo que respecta al topónimo El Calvario de Santa Cruz de Yanguas, más que seguramente no hace referencia a una ermita o lugar santo dedicado a este monte o a la crucifixión. Calva,-ae en latín se traduce por calavera y los sitios denominados calvarios suelen corresponderse con lugares donde aparecen calaveras, es decir, cementerios. Y toda necrópolis cristiana se ordena necesariamente junto a una iglesia o una ermita.

Un último dato, muy interesante, que incide en el valor religioso del lugar es la antigua propiedad del Prado del Calvario y su entorno. Parece que perteneció a la más poderosa de las ermitas del Baos, la de la Virgen de las Escobillas, ubicada a un kilómetro escaso aguas arriba del Baos, también sobre la pista que asciende hacia Piqueras. En cualquier caso los datos aportados para su localización y comprensión no son garantía de nada, solo indicios que habría que contrastar con un trabajo de campo y de documentación que se escapa a los medios y pretensiones del presente proyecto.

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Idoubeda oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)

domingo, 10 de enero de 2010

ERMITAS EN EL BAOS: SAN CRISTÓBAL

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Félix Jiménez, responsable de la guardería de montes del Cidacos soriano, ya jubilado, nos había avisado que no iba a ser sencillo dar con los restos de esta antigua ermita de la que práticamente se había perdido el recuerdo. Ubicada en el sector oriental de las miles de hectáreas de la cuenca del Baos que hace unas décadas Icona repobló de pinos (con el consiguiente desmantelamiento del viejo parcelario y sus caminos), era como aquello de la aguja en el pajar. La referencia, un espacio sin repoblar en el interfluvio entre el Cidacos y el Baos, muy cerca ya del alto denominado Pinoso (1.642m de altitud); asomados al este veríamos el valle del Cidacos, con El Ayedo de Taniñe al fondo, mirando al oeste los Montes Claros del Baos dibujarían horizonte. La razón de la no repoblación, nos decía Félix, era que se trataba de un "quinto", una propiedad privada que no había adquirido el Estado, seguramente por ser el terreno propiedad de la ermita, un espacio que no había sido en su día desamortizado.
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Costó, pero dimos con ella. Se trata de una estructura modesta que aprovecha un mínimo repunte en el rellano previo a los últimos repechos antes de alcanzar Pinoso, a unos 1600m de altitud. A partir del pequeño rehundimiento central y el repunte del cimiento de los muros pueden calcularse unos 10'5m de largo por 6m de ancho. Razón de peso para asociar el derrumbe a la ermita son sus medidas, su perfecta orientación este-oeste, dato por sí mismo determinante, y su emplazamiento elevado y expuesto a las inclemencias norte y oeste (referencia visual, no lugar de habitación y refugio que siempre busca el abrigaño, como los corrales de pastor). Parece que el acceso lo tuvo por el sur, donde aún se aprecia una hilada del frente original.





Los restos del entorno, especialmente al sur, dan más pistas sobre el movimiento humano y los momentos de más vida en torno a la ermita (¡recuérdese que estamos a 1600m de altura!): abundantes fragmentos de teja, algún fragmento de cerámica vidriada moderna (asa de jarrita), fragmentos de cerámica a torno alto y, lo más interesante, fragmentos realizados con torno bajo o torneta, con la superficie externa finamente alisada, que pueden situarse con cierto grado de fiabilidad en época medieval.




Otro dato interesante es su emplazamiento sobre un viejísimo camino, en concreto en un punto visual clave que sin duda hay que poner el relación con la advocación de la ermita, San Cristóbal. El camino es el que comunica el sector central del Cidacos soriano (Santa Cecilia y sobre todo Villar de Maya) con el Camero Viejo en torno a Ajamil. Con permiso de los pinos que hoy tapan parte del paisaje, puede hablarse de un mirador, lugar para el reencuentro o la separación de una tierra, sitio donde dejamos atrás definitivamente el sector central de Tierra de Yanguas, o si hacemos el viaje a la inversa donde nos asomamos a él por primera vez. En definitiva se trata de un lugar sagrado, una referencia visual que mira y a la que mira este sector del Cidacos, durante siglos testigo de emociones... encomendación o agradecimiento al santo según sea partida o regreso de unos viajes que en el pasado siempre fueron de suerte imprevisible .
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Como decíamos no es casualidad la advocación, San Cristóbal, santo-gigante cananeo más propio de tiempos míticos que de cristianos. En vida se empeñó en la búsqueda de un ideal: servir al más alto señor del mundo. Consecuencia de su búsqueda fue su encuentro con Cristo niño, al que ayudó a atravesar un vado sentado en su hombro (su iconografía más repetida); fue entonces cuando cambió su nombre pagano Ofero por Cristóforo (=Cristóbal). Hoy es un digno sustituto cristiano de los Lares Viales romanos, protectores de rutas, caminos y viajeros.
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Idoubeda oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Manuel (análisis cerámico), Eduardo (texto y fotos)
















viernes, 8 de enero de 2010

ERMITAS EN EL BAOS: EL SANTO


No es casualidad que Idoubeda oros comience su viaje por la arquitectura tradicional serrana arrancando en el río Baos, más en concreto con la ermita de El Santo, en Santa Cruz de Yanguas. De Santa Cruz están saliendo iniciativas que hay que agradecer al empeño de sus gentes: la sabiduría y paciencia de sus mayores (miramos a todos, pero especialmente a ti, Félix Jiménez) y el empuje de los hijos del pueblo que han apostado por participar en las actividades que el Ayuntamiento y su comisión de desarrollo y cultura, 'la comisión', se encargan de proponer y sacar adelante. Ejemplo de ese tirón ha sido la recuperación durante el verano y otoño de 2009 de sus bailes tradicionales, los paloteos, tras medio siglo rescatados de la memoria de los que hasta el pasado año habían sido sus últimos paloteadores: Goyo, Felisa, Valeriano, Pili, Justi... Hoy saben cantar los paloteos niños, adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes que nunca oyeron ni vieron la danza y, quién más quién menos, ha cogido y cruzado unos golpes con los palos de acebo. Pero no es ésta la ocasión de hablar de los paloteos, ¡qué hablaremos!, será cuando afrontemos el folclore serrano.
Hay memoria en Santa Cruz de Yanguas de al menos 6 ermitas en su término municipal, 4 en el propio Santa Cruz y dos en el parcelario de Valdecantos: La Virgen de las Escobillas, El Calvario, La Virgen del Pilar, El Cristo, Santa María y la que nos ocupa, El Santo.
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LOCALIZACIÓN Y DESCRIPCIÓN

Se emplaza El Santo en lo alto de un collado, de cara al camino tradicional que atraviesa el serrijón y que une Santa Cruz de Yanguas con Villar del Río, hoy carretera que roza el porche por el sur. Tiene la construcción una perfecta orientación norte-sur, detalle nunca casual en los lugares sagrados de cualquier religión. Por la severidad del clima cuenta, como buena parte de las ermitas comarcales, con un pórtico abierto previo a la capilla, protección para devotos y caminantes que encara el sur.

El conjunto tiene planta rectangular y su orden es sencillo, el normativo de las ermitas serranas modernas: capilla cuadrangular y porche de acceso previo. La fábrica es el habitual sillarejo con relleno de tierra, calzado con ripio de piedra o teja y fijado al exterior con mortero de cal o cemento en alguno de los sucesivos arreglos y apaños ha tenido a lo largo de su historia. La cubierta fue de teja a cuatro aguas con vigas y tablizo de madera; el vuelo del alero alterna hiladas de teja y ladrillo tradicional, una tipología de influencia aragonesa muy del gusto comarcal y propia del XVIII y las décadas inmediatas.
La capilla tiene la cabecera en el norte, donde se dispuso el altar. Contó con un vano en la pared oriental a modo de ventana, más estrecha al exterior, y una pequeña abertura a poniente, casi con seguridad reciente; el vano oriental se tapió en un momento indeterminado. El acceso desde el porche se hace mediante una gran puerta con arco de medio punto realizado en ladrillo tradicional, con cuatro o cinco unidades formando la clave en forma de cuña elevada.

El pórtico o porche de acceso está abierto al sur. Contó con sendos poyos laterales adosados a las paredes este y oeste de los que hoy sólo queda poco más que el repunte de la primera hilada. De mediados del siglo pasado parece ser la columna de ladrillo levantada para reforzar la fijación de la gran travesera de roble que soporta el frente de la cubierta.

TRADICIONES Y USOS
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Fue El Santo un punto de concentración popular anual, romería que juntaba el día de San Isidro a las gentes de los 3 pueblos del entorno, Santa Cruz de Yanguas, Valdecantos y Villartoso. Dicen que existía la obligación de asistencia por parte de al menos una persona de cada casa. Como en otros lugares serranos en la Cruz de Mayo o en San Isidro, era el día que se bendecían los campos después de una misa en la ermita. Tras la bendición cuentan que no faltaban los cánticos y bailes de mozos y mozas. Los más mayores recuerdan vagamente esta romería, ligada a su infancia. Parece que la costumbre se pierde avanzada la década de los 30 del siglo pasado, quizás durante la Guerra Civil o, todo lo más, en la posguerra.
El análisis de los restos cerámicos localizados en su entorno abunda en la cronología y el uso que recoge la tradición oral y los restos constructivos: fragmentos de cerámicas vidriadas asimilables a la época moderna y contemporánea. Son algún asa de jarra y fragmentos de recipientes pequeños y más bien cerrados, aparentes para contener y consumir líquidos, además de otras formas abiertas tipo plato o escudilla; no se han localizado restos de grandes contenedores (como tinajas o similares) ni piezas de cocina. En definitiva se trata de vajilla de mesa, recipientes para el consumo directo. No parece haber duda de que hay que asociar estos restos al trasiego humano propio de las romerías campestres, donde nunca ha faltado un buen almuerzo, a ser posible bien regado, previo o simultáneo a los cantos y bailes de los que sí hay recuerdo.

SITUACIÓN ACTUAL


La ermita mantuvo su compostura, aunque en desuso, hasta finales de los ochenta. El destejado en el primer lustro de los noventa favoreció un rápido desplome de la cubierta. En lo sustancial ese es el estado de ruina en que hoy puede verse, con sus paredes íntegras, sin cubierta y casi inaccesible su interior por la abundancia de zarzas y maleza entrelazadas con el derrumbe de las vigas del tejado. En el verano de 2009 una iniciativa popular derribó la columna del porche con la intención de reutilizar la travesera superior como poyo de asiento, descanso para caminantes al ser El Santo la referencia en los paseos veraniegos de la gente mayor.

Acabamos como empezamos, justificando la no casualidad de este primer envite a las ermitas serranas a partir de El Santo: desde este proyecto de investigación y difusión del patrimonio serrano nos congratulamos con el deseo de Santa Cruz de Yanguas de recuperar la Romería de bendición de campos en El Santo. Nos consta que en paralelo se pretende adecentar su interior y entorno para, en última instancia, recuperar en su integridad este bien del patrimonio arquitectónico tradicional.

Idoubeda oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC. y Eduardo AP.
Para esta entrada: Nuria (dibujos autocad) y Eduardo (texto y fotos)