viernes, 8 de enero de 2010

ERMITAS EN EL BAOS: EL SANTO


No es casualidad que Idoubeda oros comience su viaje por la arquitectura tradicional serrana arrancando en el río Baos, más en concreto con la ermita de El Santo, en Santa Cruz de Yanguas. De Santa Cruz están saliendo iniciativas que hay que agradecer al empeño de sus gentes: la sabiduría y paciencia de sus mayores (miramos a todos, pero especialmente a ti, Félix Jiménez) y el empuje de los hijos del pueblo que han apostado por participar en las actividades que el Ayuntamiento y su comisión de desarrollo y cultura, 'la comisión', se encargan de proponer y sacar adelante. Ejemplo de ese tirón ha sido la recuperación durante el verano y otoño de 2009 de sus bailes tradicionales, los paloteos, tras medio siglo rescatados de la memoria de los que hasta el pasado año habían sido sus últimos paloteadores: Goyo, Felisa, Valeriano, Pili, Justi... Hoy saben cantar los paloteos niños, adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes que nunca oyeron ni vieron la danza y, quién más quién menos, ha cogido y cruzado unos golpes con los palos de acebo. Pero no es ésta la ocasión de hablar de los paloteos, ¡qué hablaremos!, será cuando afrontemos el folclore serrano.
Hay memoria en Santa Cruz de Yanguas de al menos 6 ermitas en su término municipal, 4 en el propio Santa Cruz y dos en el parcelario de Valdecantos: La Virgen de las Escobillas, El Calvario, La Virgen del Pilar, El Cristo, Santa María y la que nos ocupa, El Santo.
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LOCALIZACIÓN Y DESCRIPCIÓN

Se emplaza El Santo en lo alto de un collado, de cara al camino tradicional que atraviesa el serrijón y que une Santa Cruz de Yanguas con Villar del Río, hoy carretera que roza el porche por el sur. Tiene la construcción una perfecta orientación norte-sur, detalle nunca casual en los lugares sagrados de cualquier religión. Por la severidad del clima cuenta, como buena parte de las ermitas comarcales, con un pórtico abierto previo a la capilla, protección para devotos y caminantes que encara el sur.

El conjunto tiene planta rectangular y su orden es sencillo, el normativo de las ermitas serranas modernas: capilla cuadrangular y porche de acceso previo. La fábrica es el habitual sillarejo con relleno de tierra, calzado con ripio de piedra o teja y fijado al exterior con mortero de cal o cemento en alguno de los sucesivos arreglos y apaños ha tenido a lo largo de su historia. La cubierta fue de teja a cuatro aguas con vigas y tablizo de madera; el vuelo del alero alterna hiladas de teja y ladrillo tradicional, una tipología de influencia aragonesa muy del gusto comarcal y propia del XVIII y las décadas inmediatas.
La capilla tiene la cabecera en el norte, donde se dispuso el altar. Contó con un vano en la pared oriental a modo de ventana, más estrecha al exterior, y una pequeña abertura a poniente, casi con seguridad reciente; el vano oriental se tapió en un momento indeterminado. El acceso desde el porche se hace mediante una gran puerta con arco de medio punto realizado en ladrillo tradicional, con cuatro o cinco unidades formando la clave en forma de cuña elevada.

El pórtico o porche de acceso está abierto al sur. Contó con sendos poyos laterales adosados a las paredes este y oeste de los que hoy sólo queda poco más que el repunte de la primera hilada. De mediados del siglo pasado parece ser la columna de ladrillo levantada para reforzar la fijación de la gran travesera de roble que soporta el frente de la cubierta.

TRADICIONES Y USOS
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Fue El Santo un punto de concentración popular anual, romería que juntaba el día de San Isidro a las gentes de los 3 pueblos del entorno, Santa Cruz de Yanguas, Valdecantos y Villartoso. Dicen que existía la obligación de asistencia por parte de al menos una persona de cada casa. Como en otros lugares serranos en la Cruz de Mayo o en San Isidro, era el día que se bendecían los campos después de una misa en la ermita. Tras la bendición cuentan que no faltaban los cánticos y bailes de mozos y mozas. Los más mayores recuerdan vagamente esta romería, ligada a su infancia. Parece que la costumbre se pierde avanzada la década de los 30 del siglo pasado, quizás durante la Guerra Civil o, todo lo más, en la posguerra.
El análisis de los restos cerámicos localizados en su entorno abunda en la cronología y el uso que recoge la tradición oral y los restos constructivos: fragmentos de cerámicas vidriadas asimilables a la época moderna y contemporánea. Son algún asa de jarra y fragmentos de recipientes pequeños y más bien cerrados, aparentes para contener y consumir líquidos, además de otras formas abiertas tipo plato o escudilla; no se han localizado restos de grandes contenedores (como tinajas o similares) ni piezas de cocina. En definitiva se trata de vajilla de mesa, recipientes para el consumo directo. No parece haber duda de que hay que asociar estos restos al trasiego humano propio de las romerías campestres, donde nunca ha faltado un buen almuerzo, a ser posible bien regado, previo o simultáneo a los cantos y bailes de los que sí hay recuerdo.

SITUACIÓN ACTUAL


La ermita mantuvo su compostura, aunque en desuso, hasta finales de los ochenta. El destejado en el primer lustro de los noventa favoreció un rápido desplome de la cubierta. En lo sustancial ese es el estado de ruina en que hoy puede verse, con sus paredes íntegras, sin cubierta y casi inaccesible su interior por la abundancia de zarzas y maleza entrelazadas con el derrumbe de las vigas del tejado. En el verano de 2009 una iniciativa popular derribó la columna del porche con la intención de reutilizar la travesera superior como poyo de asiento, descanso para caminantes al ser El Santo la referencia en los paseos veraniegos de la gente mayor.

Acabamos como empezamos, justificando la no casualidad de este primer envite a las ermitas serranas a partir de El Santo: desde este proyecto de investigación y difusión del patrimonio serrano nos congratulamos con el deseo de Santa Cruz de Yanguas de recuperar la Romería de bendición de campos en El Santo. Nos consta que en paralelo se pretende adecentar su interior y entorno para, en última instancia, recuperar en su integridad este bien del patrimonio arquitectónico tradicional.

Idoubeda oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC. y Eduardo AP.
Para esta entrada: Nuria (dibujos autocad) y Eduardo (texto y fotos)

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