martes, 21 de mayo de 2019

LA VIRGEN DEL PILAR (ONCALA)



Para afrontar la urbana ermita de la Virgen del Pilar de Oncala tan imprescindible como las obligadas visitas de documentación in situ es haberse leído y  releído bien el libro de Pedro Iglesia, Oncala Ayer y Hoy. Este 2019 se cumplen veinte años de su publicación, un excelente trabajo en el que encontraremos buena parte de la información de que se dispone y que aquí reiteramos más o menos resumida, y que en algunas cosas, menores sin duda, intentaremos enriquecer. Como decíamos, el edificio de la Virgen del Pilar está integrado en el casco urbano del pueblo, concretamente en su Barrio de Abajo, vecino ya de la zona abierta y libre de viviendas de su sector norte, donde su trasera, su espadaña y un lateral del atrio encaran las eras y otros espacios suburbanos.


La ermita tiene forma rectangular con orientación este-oeste
algo desviada al norte. La cabecera está en el este con un presbiterio de planta cuadrada coronado por una cúpula. A poniente se desarrolla el oratorio, de planta rectangular algo más estrecha que el presbiterio, cubierto por una bóveda de cañón soportada por arcos fajones; a poniente está el acceso, una puerta dovelada con arco de medio punto con su perfil decorado por unas elegantes formas entrantes geométricas. Sobre la puerta el coro al que se accede por una empinada escalera adosada a la pared sur, protegido de cara al oratorio por una barandilla de madera. En esta fachada meridional entra la luz por dos vanos abocinados, uno en el presbiterio y otro en el oratorio, por la oeste ilumina el coro un pequeño rosetón bajo la espadaña. Marca la base del alzado final de la espadaña un pequeño resalte de sillares a partir del cual el frente asciende con formas circulares hasta rematar en el habitual marco para el vano que aloja el campanil. La pequeña campana que acoge parece que procede de la ermita de la Virgen del Espino. El sector superior, decorado con pequeños bolardos, es de sillares, como todas las esquineras y los marcos de accesos y vanos, el resto de piedra local trabada con mortero de cal. A nivel de suelo presbiterio y oratorio están diferenciados por una pequeña escalinata de piedra rematada en madera; el piso del conjunto es de ladrillo tradicional. La cubierta exterior de este núcleo central de la estructura es de un solo cuerpo de teja con caída a tres aguas, dando vuelo a los aleros el característico ladrillo tradicional, en este caso y a cara vista semicircular.

Más bajas están las cubiertas de las dos estructuras que complementan al cuerpo central de la ermita, una pequeña sacristía en el sudeste y un porche o atrio en el oeste, tejados que, como la estructura principal, también tienen el alero de ladrillo y se cubren con teja a tres aguas. El porche protege de las inclemencias el acceso oeste y tiene a su vez una amplia entrada enrejada de cara al sur precedida de varios escalones de piedra. En su interior un banco corrido se adosa a las paredes oeste y norte. El suelo está empedrado y en él se intercalan ladrillos colocados de canto conformando un dibujo de geométricos. El frente del atrio se levantó íntegramente de sillares, un acceso meridional rematado en arco de medio punto en cuyas dovelas superiores se grabó una fecha que remite a su construcción:
AÑO DE 1791


Una preciosa puerta pintada en tres colores, rojo, amarillo y negro, característica de los últimos tiempos de la Edad Moderna (siglo XVIII), da acceso desde el presbiterio a la sacristía.  El vano que enmarca la puerta es adintelado con sillares de piedra. Este pequeño cuarto recibe luz desde una ventana abocinada de su fachada este. Se habilitaron hornacinas en sus paredes norte (dos) y este (una). En la este se fijó una preciosa pila de alabastro en la que un angelote vierte el agua por la boca; remata la pila en un motivo floral coronado por lo que parece una tiara de obispo.

Preside la cabecera del presbiterio un retablo de gusto neoclásico, con la hornacina central ocupada por la titular de la ermita, una imagen de la Virgen de cerámica sobre un pilar de alabastro o su imitación. El manto que la viste fue donado por Luís Marín hace una década. En la pared norte cuelga un cuadro de la Virgen del Pilar en el que se puede leer el texto MATER ADMIRABILIS. La cúpula que corona el presbiterio está decorada con pintura: motivos florales, angelotes y el Espíritu Santo. Las pilastras y arcos fajones de oratorio y presbiterio están pintados en amarillo, blanco y marrón imitando sillares. A la izquierda de la entrada, bajo el coro, encontraremos una coqueta pila de agua benditera en piedra marrón.

En el pasado las paredes de la ermita estuvieron vestidas con lujosos tapices como los que se pueden ver en la parroquia local de San Millán, obras de arte las de la ermita que fueron vendidas por el pueblo en torno a 1876 y que hoy decoran la Diputación de Pamplona. La localización en Oncala de todo este conjunto de tapices se debe al mecenazgo de Juan Francisco Jiménez del Río, Arzobispo de Valencia, que también reconstruye la parroquia y parece que la propia ermita; existía por tanto un edificio previo que es sustituido total o parcialmente por el actual, eligiéndose como nueva advocación la de la Virgen del Pilar por haber estudiado el mecenas en Zaragoza. Construye además una via sacra que comunica parroquia y ermita, o lo que es lo mismo los dos barrios de Oncala, separados por una vaguada que se salva con la construcción de un puente. El recorrido de esta vía sagrada se escalona con las 14 estaciones representadas por otras tantas cruces de hierro fijadas en un pedestal de piedra; este via crucis todavía se repite el día de Viernes Santo en viaje de la ermita a la iglesia y vuelta. Una de las cruces, la última si comenzamos el recorrido desde la parroquia, se fija en la entrada de la ermita junto a los escalones que dan acceso al atrio.

De cronología mucho más reciente parece ser la inscripción que se graba en uno de los sillares laterales que enmarcan el vano sur del presbiterio. Ocho letras, todas consonantes desarrolladas en cuatro líneas con dos letras en cada una excepto solo una en la última. Según nos comentó Amalio parece que es obra de hace poco más de medio siglo, remitiendo las superiores dobles a las iniciales de los operarios locales que retejaron la ermita: DL (Domicio Las Heras), HP (Hilario Pérez) y FH (Francisco Las Heras). La solitaria letra de la cuarta (D), de grabado menos incisivo, es una incógnita.



Idoubeda oros 2019 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto e imágenes)


© idoubeda 2019

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