domingo, 6 de febrero de 2011

ERMITAS DEL ALHAMA: LA VIRGEN DE LA BLANCA


Comienza Idoubeda su periplo por las ermitas del Alhama desde su mismo nacimiento, en la vertiente septentrional de la sierra del Almuerzo en torno a Suellacabras. El Alhama se nutre en sus primeros andares de varias vaguadas que una vez sumadas pasado Suellacabras tienen ya la entidad de río y el nombre de Alhama. En el origen de una de ellas hay una fuente de aguas sulfurosas que tuvo en tiempos una cuidada estructura de piedra con dos caños y que fue usada en el pueblo con fines medicinales. Hoy se encuentra descuidada y en ruina.
Inmediata y con seguridad relacionada con ella hay una cuidada ermita que cobija buena parte del año a la patrona de Suellacabras, Nuestra Señora de la Virgen de la Blanca. Se accede desde Suellacabras, recorriendo dirección sur un camino exclusivo de poco más de 200m.

Es la Virgen de la Blanca una esbelta ermita de empaque más que notable, mayor de lo que es habitual en Tierras Altas. Supera en porte y volumen a muchas de las iglesias de las aldeas comarcales. Es un edificio que tiene planta de cruz latina con cabecera abocinada en el este. Se le adosan tres estructuras: una sacristía en el sector sur, lógicamente junto al presbiterio desde el que se accede, una torre de tres plantas en la cabecera y el cementerio local al norte. El pórtico de entrada está en el sur, un acceso cerrado arriba con arco de medio punto dovelado sobre el que se colocó una hornacina que acoge una inmaculada -por blanca- imagen de la Virgen. La pared oeste se cerró arriba con una espadaña en la que aún está en uso una pequeña campana. Numerosos son los vanos en todos los frentes, cabe destacar los de la torre, especialmente los de las plantas superiores; en uno de ellos, cara al sur, se labró un texto que parece datar la construcción del conjunto: año de 1791. La evidencia de algunos sillares reutilizados apunta a que hubo un edificio previo.

En el interior oeste, bajo la espadaña, se situó el coro, limitado por un arco fajón que al exterior soportan sendos contrafuertes. La nave tiene al norte y sur dos capillas, cada una con su correspondiente retablo. Son retablos idénticos por lo que es evidente que salieron de la misma mano o, al menos, del mismo taller. En el este el presbiterio, abocinado, presidido por el retablo mayor de la Virgen.

Muy interesante es la torre, adosada a la cabecera por el oeste. El primer y segundo pisos son singulares y privilegiados desde el punto de vista de la jerarquía de los espacios. Desde el primero se accede al punto central del retablo mayor, la gran hornacina en la que se entroniza la patrona de ermita y pueblo, la Virgen de la Blanca. Una inscripción repartida en cada una de las paredes de este espacio de la torre no deja duda de quien preside el conjunto: AVE MAR(ía) / PURISSIMA / SIN PECADO / CONCEBIDA. En la pared, a media altura, llaman la atención numerosos ramos de flores blancas: como nos contaba Feli, es tradición en Suellacabras que las recién casadas entreguen a la Virgen su ramo de bodas; antaño se acumulaban al pie del altar, hoy están ordenados en esta íntima sala de la Blanca.

Muchos son los datos que se quedan en el 'tintero': imágenes y figuras, detalles sobre el estuco, algunos trabajos en alabastro, las tallas en madera de las barandillas, el color de cornisas, fajas y cenefas... en definitiva un lugar sagrado muy cuidado que transpira el cariño y la devoción de las gentes e hijos de Suellacabras. Un reconocimiento que se celebró antaño el 5 de agosto, con propiedad la festividad de la Blanca, pero que los requerimientos de los nuevos tiempos han llevado al 22 del mismo mes. El día de la Pascua de Pentecostés (mayo), la Virgen había viajado en procesión de la ermita a la parroquia, donde permanece hasta agosto, momento en el que se devuelve a la ermita tras pasar el verano en la iglesia del pueblo.

Idoubeda oros 2011 etnografía: Nuria MM, Manuel CD., Eduardo AP.
Para esta entrada: Nuria (dibujos autoCAD), Eduardo (texto y fotos).

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