martes, 4 de agosto de 2020

ERMITAS EN LA CUBETA DE MAYA Y EL VILLAR: SANTA CECILIA (II)



Hace justo una década nuestro trabajo de prospección en las ermitas de Tierras Altas estaba en su plenitud, y no había mes que no incluyésemos en este blog la entrada de alguna de las que ya teníamos documentadas. En abril de 2010 le tocó a la ermita de Santa Cecilia, una pequeña pero para nosotros entrañable ermita cuyas ruinas siempre vimos coronar el pueblo, referencia visual para aquellos caminantes que, en este sector del Cidacos, se movían entre Yanguas/Villar del Río y Santa Cruz de Yanguas. 

Santa Cecilia 2011
Ermita de Santa Cecilia, año 2011

Una ermita sencilla pero singular, pues, aunque su estructura y características apuntaban a una construcción reciente (los siglos XVII y XVIII), algunos detalles sugieren un origen mucho más antiguo, tanto como la propia santa homónima: la estela discoide que coronaba hasta hace un par de décadas la puerta, los fragmentos de piedra toba reutilizada en la fábrica de sus paredes y, sobre todo, los restos altomedievales y romanos de su sector occidental, como decíamos tan antiguos como los de la santa y mártir romana Cecilia.


Viene a cuento volver a tratar diez años después Santa Cecilia por su afortunada restauración, que ha respetado en lo posible los elementos de la arquitectura tradicional conservados, y ha descubierto otros que estaban escondidos bajo  los derrumbes de la cubierta. La techumbre se ha restaurado respetando las viejas caídas a cuatro aguas, soportada la teja por un elegante entramado de madera apoyado a su vez en vigas que, en su eje central, dejan colgar del techo un elegante bolardo ovalado. También se ha recubierto de teja el muro oeste y su proyección sur, especie de porche protector que cobija un poyo de asiento.

En el interior, bajo la broza y los derrumbes, ha salido un precioso suelo de ladrillo tradicional. La primera fila de ladrillos que se adosa a las paredes corre en paralelo a ellas, en cambio todo el relleno interior se ordena conformando ángulos en esquina a modo de zigzag o espiguillas.

En el suelo el altar estuvo precedido (y está tras aflorar durante la restauración) por dos grandes losas enfiladas y dispuestas en paralelo al mismo, sobreelevadas unos centímetros sobre el piso de ladrillo. A la pared norte se adosa el altar y sobre sobre él, a unos 20 cm la base de la hornacina. En el altar se ha dejado su frente de piedra; la hornacina y las cuatro paredes se han recubierto de un revoque encalado que deja a vista en la parte baja el alzado de piedra a modo de zócalo, algo rehundido respecto al revoque por el grosor de éste.


En el acceso una puerta de dos hojas verticales, cada una con su respectiva mirilla enrejada, abre y cierra esta sencilla pero coqueta ermita que ahora sí, ha dejado de tener ese calificativo que con tanta frecuencia va "pegado" a la descripción de las estructuras de nuestra Sierra, el de "en ruinas".

Ermita de Santa Cecilia, año 2016

En definitiva, una restauración que, en nuestra opinión, resulta afortunada, y que debemos al buen hacer de Joaquín y Fermín, con décadas de trabajo y experiencia en las construcciones tradicionales de nuestra comarca, así como a la voluntad de un mecenas anónimo (a día de hoy y al menos para nosotros). Gracias por las cosas bien hechas.


Idoubeda oros 2020 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto e imágenes)

                                                            © idoubeda 2020

1 comentario:

  1. MI MAS CORDIAL ENHORABUENA POR ESTA LABOR DE RESTAURAR LO DE NUESTROS ANCESTROS.¡¡¡¡¡¡GRACIAS POR ESTAS PERSONA CON ESTE AMOR ASU TIERRA QUE ES LA DE TODOS ¡¡¡¡¡

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