Castilfrío de la Sierra tuvo una pequeña ermita dentro de su casco urbano, el Humilladero, también denominada el Santo y el Ecce Homo. Su edificio, que aún fue conocido por los mayores pues fue desmantelado allá por los años sesenta o setenta, lo recuerda una placa del callejero urbano que nos indica cuál fue su emplazamiento: Plaza Humilladero. Hace casi una década tuvimos la suerte de coincidir con Pilar Crespo, a su buena memoria debemos una parte importante de lo que aquí se cuenta de la ermita; por desgracia Pilar ya no va a ver este escrito.
La plaza formada al desmantelar el Humilladero se encuentra en el sector nordeste del pueblo. Se llega desde la plaza Felipe Las Heras, centro neurálgico de la localidad delimitado por fachadas nobiliarias y el propio Ayuntamiento. Tomando la calle que sale dirección norte encontraremos el viejo solar del Humilladero a medio centenar de metros, hoy transformado en pequeña plaza encementada.
Nos contaba Pilar que el edificio era pequeño y alargado, con planta rectangular de un solo espacio, de nave única por tanto, con cabecera en el norte y acceso por el sur. A partir de las referencias que se intuyen sobre el terreno tuvo unas dimensiones de unos 10 x 5 metros. Por el este daba a un estrechísimo callejón. El acceso estaba enmarcado por un arco de medio punto dovelado que dejaba un vano de 2'85 x 1'55 metros. Esta entrada se ha conservado reubicada como puerta de un solar inmediato situado en la esquina nordeste de la plaza. Las descripciones apuntan a que estamos ante una ermita de cronología moderna.
La cabecera rectangular estaba coronada por una hornacina ocupada por una imagen de Cristo, un Ecce Homo que se conserva en la iglesia parroquial. Los días de fiesta se encendía una vela o candil en la pared norte, junto al Ecce Homo, que se veía desde la fuente de la plaza ya que el interior era visible desde el sur a través de la puerta a la que sólo cerraban unas verjas.
La ermita del Humilladero contaba con santero, el último tenía por oficio el de albañil. Aquí nos contaron, no sin cierta sorna, que fue este santero-albañil el que se dejó caer la ermita; anécdota cierta o no, la dejamos en suspenso para que decida, si quiere, el criterio del lector.
Idoubeda oros 2020 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (documentación, texto e imágenes).
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