
Poco más que el recuerdo de algunas historias quedan en Villaseca Somera de la ermita de Santa Elena, historias que suenan un poco a leyendas locales para justificar el abandono de la ermita. También queda un cerrado, el lugar donde la tradición dice que estuvo la ermita, 'el Corral de Santa Elena'. Por último queda la imagen de la santa, patrona de la localidad, fiesta que se
celebra el 18 de agosto en todo el orbe romano católico y también en Villaseca para alegría de visitantes y veraneantes. Desde hace décadas es una de las fechas preferidas por la juventud comarcal para disfrutar de su verbena estival, la fiesta en honor de su patrona Santa Elena.Para llegar al antiguo solar de la ermita hay que salir de Villaseca Somera dirección oeste por camino de herradura y atravesar el barranco que se dirige al Cidacos por Valduérteles. Pasado el barranco ascenderemos a media ladera hasta l
legar al límite con el término de Las Aldehuelas, hoy repoblado de pinos. Unos cerrados de piedra se localizan a poco menos de 50 m de entrar en los pinos, aproximadamente a un kilómetro del pueblo. Estamos en el lugar donde afirman se encontraba la ermita, 'el Corral de Santa Elena'.
legar al límite con el término de Las Aldehuelas, hoy repoblado de pinos. Unos cerrados de piedra se localizan a poco menos de 50 m de entrar en los pinos, aproximadamente a un kilómetro del pueblo. Estamos en el lugar donde afirman se encontraba la ermita, 'el Corral de Santa Elena'.Nada hace imaginar que allí pudo haber un lugar santo. Sí es cierto que en la esquina sudoeste del cerrado parece haber una especial acumulación de piedra y que inmediato por el oeste hay un humedal con alguna sugerente montonera de piedras, pero nada concluyente... ni teja ni ningún otro material que sugiera, siquiera de lejos, una posible estructura con tejado. Únicamente indicios de actividad ganadera vinculada al corral de la santa: un salegar y un oxidado cencerro de oveja olvidado por el suelo.
Fue Santa Elena emperatriz romana cuando el peso del Imperio se llevaba más en oriente (Constantinopla) que en Roma. Fue esposa de Constancio Cloro y madre de Constantino el Grande. Es patrona de los matrimonios que pasan por trances difíciles, quizás por su divorcio del emperador Constancio, y también de los arqueólogos. Este patronazgo, sin duda de atribución reciente, se debe probablemente a que en su afán por recuperar los restos de la Verdadera Cruz, 300 años después de la muerte de Jesucristo hizo derribar el templo a Venus construido en el Monte Calvario, y excavar en sus cimientos hasta encontrar, dicen, los restos de la cruz.
Nada saben en Villaseca Somera de estas virtudes de la santa emperatriz, sí que su ermita estaba al cuidado de una santera. Cuentan en el pueblo que en una ocasión vio los zapatos negros de un ladrón escondido bajo la cama. Salió huyendo la santera hacia el pueblo, con el ladrón corriendo detrás, y dicen que en la persecución el ladrón decía ¡alpargatas blancas... a que no me esperáis!
y respondía ella
¡alpargatas negras... a que no me cogéis!
Este cuento local se afirma como verídico y la prueba es que hasta hace unos años se indicaba en el pueblo la puerta de una casa donde el ladrón clavó un cuchillo, la puerta donde se refugió y desde entonces vivió la santera con el consiguiente abandono y decadencia de la ermita.
Idoubeda oros 2010: Nuria MM.; Cristina AP.; Manuel CD.; Enrique BC.; Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos).
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