domingo, 20 de junio de 2010

ERMITAS EN LA CUBETA DE MAYA Y EL VILLAR: SANTA CRISTINA


Tu palma nos enardece
tu vida nos ilumina
Bretún tu gloria enaltece
Virgen y mártir Cristina.



Un kilómetro escaso es la distancia que hay de Bretún a la ermita de su patrona, Santa Cristina, emplazada inmediata por el norte a la carretera que del pueblo se dirige a Villar del Río. La ermita está situada en un extremo de los rellanos y cuestas de las zonas medias serranas, asomada al lecho del Cidacos que fluye por el sudeste. Se trata de un lugar estratégico desde el punto de vista visual, controlando el curso del Cidacos dirección a la villa y los accesos desde el río al valle del Linares por Valduérteles y al valle del Baos por Bretún.



Tiene el conjunto planta rectangular con perfecta orientación este-oeste y se estructura en tres espacios: una pequeña sacristía en el extremo este, la capilla con presbiterio y oratorio, más un porche de entrada. Se aprecian dos momentos constructivos. El más antiguo en el este, la cabecera, que incluye sacristía y presbiterio; tiene bóveda de cañón e impostas. El más moderno ocupa los tres cuartos occidentales y coincide con el porche de entrada y la zona de asiento de los fieles. El conjunto mide 21'5m de largo 6'40 de ancho y unos 3m de altura. El pequeño sector oriental es medieval (románico) y el resto moderno (XVI-XVII).



El conjunto tiene cubierta a tres aguas y una pequeña espadaña de ladrillo recubierto de estuco en el extremo oeste; fue construida en la última remodelación de la ermita, ya en la segunda mitad del siglo pasado. La cabecera está ocupada por una pequeña sacristía precedida por el presbiterio con altar con hornacina encima. La bóveda de cañón y las paredes están recubiertas de estuco y enlucidas. El sector de fieles tiene idéntico enlucido aunque el techo es ahora de cañizo y yeso. Desde el porche se accede a la capilla mediante puerta en el oeste con arco de medio punto. El porche tiene la entrada abierta al sur. Porche y capilla están empedrados; el suelo del presbiterio está sobrelevado con tarima de madera.


La ermita de Santa Cristina pasa por ser la iglesia de un viejo despoblado, Bretuncillos, lugar que se desarrolla inmediato por las laderas meridionales hasta alcanzar la última terraza previa al río. Por allí pasa un antiquísimo viario, tradicional, el que desde la villa y Villar del Río se dirigía a Vizmanos y el valle por los angostos barrancos en que se encajona el Cidacos. Aún pueden verse algunos fragmentos cerámicos modernos y medievales, incluso algún fragmento muy rodado de cerámica romana tardía (terra sigillata tardía). Pero es en torno a la ermita donde hubo un poblado romano: fragmentos de cerámica de mesa romana, algún molino circular, cerámica de tradición indígena, algún trozo de tegula (teja romana)... además de abundantísima piedra reutilizada en cerrados, señalan al entorno de Santa Cristina como el de un importante núcleo comarcal de cronología romana tardía. Y esa importancia comarcal de época hispano-visigoda alcanza los tiempos medievales reflejo de los cuales es la propia ermita, con cabecera románica. También de época medieval son los fragmentos cerámicos a torneta, no muy abundantes pero sí de la suficiente entidad como para asegurar la continuidad del poblado en los oscuros siglos del medievo más antiguo.



Vicente Marín, natural de Bretún y promotor de muchas de las obras de recuperación realizadas en el pueblo en los últimos lustros, nos hablaba con cierta nostalgia y un poco de pena de lo que fue Santa Cristina y de sus recuerdos. Así, cómo dicen que fue lugar de reunión oculta de los señores de la Mesta, a espaldas del rey, para defender mejor sus intereses. O cómo durante la guerra civil, por su situación estratégica, era el lugar desde donde se vigilaba la llegada de los republicanos y a la voz de "viene Negrín" se escondían ganado y bienes para que no fuese requisado.


Santa Cristina, para no ser menos que otros santos, vírgenes y cristos comarcales, también hacía su viaje cíclico anual entre ermita y pueblo. El día de San Marcos (25 de abril) abandonaba en procesión la ermita para habitar la iglesia del pueblo hasta la virgen del Rosario, a primeros de octubre. El invierno lo pasaba sola en la ermita, aunque no exenta de atención, se repartía entre los vecinos su cuidado; una casa era la encargada cada semana de mantener limpia santa y ermita además de encender y mantener su candil.



Cuando por San Marcos y el Rosario
celebramos tu virtud
guía siempre por tus huellas
a los hijos de Bretún.


Según nos contaba Saturnina y Vicente Malo, la última reforma de la ermita se realizó hace unos 35 ó 40 años, seguramente la fecha de construcción de la espadaña. Para la ocasión se celebró con versos el acontecimiento, cosa frecuente en tierra de Yanguas. Algunos aún se atrevió Saturnina a recitarnos y los hemos ido intercalando en esta entrada.


En la ermita restaurada
queda nuestro corazón
que restauren nuestras almas
y tu perenne bendición.



Idoubeda oros etnografía 2009: María LP., Nuria MM., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Nuria (dibujos autoCAD), Eduardo (texto y fotos)

1 comentario:

  1. Enhorabuena por este magnifico trabajo, estupendas fotografias y textos.
    Miguel (villa de la peña)

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