sábado, 18 de diciembre de 2010

ERMITAS EN MONTE REAL Y LA VILLA: SAN ROQUE (LA MATA)



El despoblado de La Mata, en el piedemonte de Monte Real y a poco más de un kilómetro de Yanguas, deja unos 200m al sur el camino tradicional que de la Villa asciende hacia el nacimiento del Ostaza y de ahí comunica con el Camero Viejo atravesando la Sierra. En la encrucijada que forma el camino tradicional con el que sube al pueblo se construyó una modesta pero coqueta ermita donde los caminantes pudieran descansar a la sombra o refugiarse del frío además de sentir el añadido del amparo religioso, en este caso de San Roque, santo protector de apestados y animales.


Se trata, otra más, de una ermita construida con el gusto normativo para este tipo de edificio que prolifera entre los siglos XVII-XVIII: forma rectangular estructurada en dos espacios, una capilla cuadrada precedida de un porche abierto y con cubierta de teja a cuatro aguas soportada por vigas y tablizo de madera. Es más larga y rebajada la caída del acceso para cubrir el porche. La entrada a la capilla se hace mediante doble puerta gemela. La capilla tiene la cabecera en el norte y la entrada por el sur de cara al camino tradicional. La estructura de mampuesto de porche y capilla está diferenciada, lo que apunta a que su construcción no es sincrónica, siendo anterior lógicamente la de la capilla.

El sector central de la pared norte (cabecera) está retranqueado para poder cobijar la hornacina donde estaría colocada la figura del santo. Bajo la hornacina un altar que por sus características es fruto de una reforma reciente, como la propia hornacina. Dos pequeños huecos hay también, ahora mucho más pequeños, en las paredes laterales. Singular es el empedrado, donde además de los habituales geométricos con cantos rodados se ha añadido el color usando cantos blancos para realizar una afortunada figura con recuadros blancos centrales.

En el entorno de la ermita se han localizado las habituales cerámicas vidriadas contemporáneas y, singular, algunos fragmentos de antiquísimas cerámicas a mano. La exposición en solana y los rellanos cerealistas meridionales hacen del lugar un buen punto para que en el pasado prehistórico algún pequeño grupo humano hubiese elegido este entorno para levantar su cabaña estacional.

La ermita de San Roque está hoy perfectamente conservada y cuidada. Gracias al trabajo de los hijos de La Mata hace unos años se adecentó en su totalidad haciendo nueva la cabecera (altar y hornacina), además de la doble puerta gemela, por suerte respetando el gusto tradicional propio de estos lugares sagrados.

Idoubeda oros 2010 etnografía: Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Cristina (dibujos autoCAD), Eduardo (texto y fotos)

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