domingo, 5 de diciembre de 2010

ERMITAS EN MONTE REAL Y LA VILLA: CERRO SANTO



Nada hemos conseguido saber de forma oral de esta misteriosa ermita que según algunas fuentes se ubicó en el parcelario de Camporredondo y según otras en el de Vellosillo. La razón está seguramente en que ambos pueblos, a pesar de contar con alguna de sus casas rehabilitadas, se encuentran de hecho despoblados y la posibilidad de encontrar en nuestras visitas a gente mayor que nos informase de sus recuerdos ha sido prácticamente nula.

Esta diferente atribución se debe a que la ermita se localizaba en la cresta del serrijón de montaña que servía de frontera entre el monte de ambos pueblos y a que por todo él se trazó un ancho cortafuegos que arrasó el interfluvio y con él cualquier vestigio o ruina de la vieja ermita. En cualquier caso sí está localizado su espacio aproximado de ubicación, sobre el sector alto de un serrijón de Monte Real que de cara al oeste mira a un lugar con sugerente topónimo, Valdemoro, perteneciente a Vellosillo, y al oeste a El Valle, barranco que pertenece y muere en el Ostaza en torno a Camporredondo.

La prospección de dicho espacio en busca de estructuras o derrumbes que orientasen sobre el emplazamiento exacto de la ermita fue en la práctica infructuosa pues nada definitivo se apreció. Sí se vio algún chozo, evidente refugio de pastores de cara a El Valle y por tanto en Camporredondo. Lo más sugerente, ahora de cara a Valdemoro (Vellosillo), fue una estructura semirrupestre formada por un abrigo al pie de un corte rocoso protegido por un murete de piedra. Se trataba también de un lugar de abrigo, seguramente de pastores, aunque sus características como emplazamiento natural singular evocaban cierto valor añadido. Pero, en definitiva, nada que recordase ni sugiriese remotamente la estructura de una ermita.

Cuenta M. Toledo que en la ermita de Santa María del Espinar, que sitúa en Camporredondo, se reunían los representantes de la villa y tierra de Yanguas con los de tierra de Cameros en el siglo XVI para dirimir sus diferencias. Por antigüedad pudo ser esta ermita la que conocemos con el nombre de La Magdalena, aunque por situación geográfica, los altos de Monte Real, frontera tradicional entre tierra de Yanguas y los Cameros, hay que valorar que también pudo ser la que nos ocupa.

En el entorno de esta ermita, hace ya medio siglo, apareció un 'tesorillo' que ha estado en boca de las gentes de todo el valle del Cidacos a modo de moderna 'leyenda rural' que los más descreídos negaban. Durante el trazado de la pista forestal que recorre el sector superior de Monte Real, en el lugar denominado el Robledo de Avellanosa, próximo a nuestra ermita, apareció al romper unas rocas un gran número de monedas. Dicen que las 'gordas' se las quedó el ingeniero mientras que las 'menudas' se las repartieron entre los operarios del monte. Damos fe aquí de la certeza del caso, nuestro buen amigo Hilario Pascual, don Hilario, cura que en aquellos años lo era de Villar del Río, teniendo noticia del caso fue recogiendo las monedas de algunos de estos operarios y localizó alguna más en el lugar de los hechos. Así nos lo contó él hace unos meses en la residencia sacerdotal de Logroño y nos cedió las piezas por él recogidas para su análisis. El propio Hilario ha esbozado ya el estudio, del que se desprende su ocultación allá por el siglo XIV y que buena parte de las piezas fueron emitidas por la corona de Aragón.

La ermita del Cerro Santo, el 'tesorillo del Robledo de Avellanosa', el Cerro Castillo entre Diustes y Santa Cruz de Yanguas... evocan la vida serrana en unos tiempos pretéritos en los que Navarra, Castilla y Aragón confluían en nuestra serranía, unos tiempos oscuros, y por tanto con el atractivo del misterio que envolvía a estos territorios montaraces. Territorio de pastores desde tiempo ancestral, antes también de cazadores estivales como sugieren los talleres de sílex localizados y publicados por don Hilario; ejemplo de andanzas tan remotas son el hacha pulimentada localizada en la Cruz del Cerro y una punta de flecha en sílex aparecida en nuestra prospección del espacio supuesto a la ermita del Cerro Santo.

Idoubeda oros 2010 etnografía: Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)

No hay comentarios:

Publicar un comentario