
Hace ya un par de años que Amador, alcalde de Valtajeros, me acompañó hasta el lugar donde se encuentran los restos de esta vieja ermita. A pesar de que una vez llegados sus restos son evidentes no es fácil para un extraño dar con ellos, camuflados como están entre similares taludes de vegetación y broza que escalonan y separan las majadas labradas.
Para llegar hay que tomar una pista que sale del pueblo dirección oeste, camino que enseguida cambia rumbo sur. Avanzado poco menos de un kilómetro nos asomaremos a un valle, el del río Mayor, que desciende hacia el Alhama y Magaña. Caminando campo a través unos 200m a media ladera entre matorrales y sembrados encontraremos lo que queda de
la ermita. Parece que antaño a sus pies pasaba un camino tradicional que comunicaba esta parte de la sierra con las tierras del Duero a la altura de La Losilla y Carrascosa.
Tuvo la ermita planta rectangular con cabecera en el este y acceso por el sur, una entrada que parece se protegió con un porche previo que tenía pared al oeste y el sur, abierto al este. Por la forma en que se ha derrumbado su cabecera es posible que tuviese ábside semicircular. Fue por tanto ermita de nave única en la que los derrumbes apuntan a que estuvo dividida en presbiterio y zona de fieles por una pequeña elevación
de piedra. Estas circunstancias, sumadas a características como el alejamiento del pueblo o la propia advocación a San Miguel hacen valorar un posible origen medieval.
Dentro de su actual estado de total destrucción aún se aprecia entre los derrumbes una media de medio metro de alzado de sus muros. Según información oral parece que la ruina se aceleró hace décadas al reutilizar su piedra en la
construcción de las majadas inmediatas. En su entorno tejas, cerámicas vidriadas y otras de difícil adscripción cronológica... más la sorpresa, a un centenar de metros dirección al pueblo, de algunos fragmentos de cerámica a mano, lascas de sílex, algunos cantalobos... indicios éstos de una ancestral ocupación estacional, seguramente cabaña prehistórica durante algunos meses levantada en esta acogedora solana del río Mayor, espacio
escalonado en majadas para su aprovechamiento agrícola con un denso monte de encinas en la otra orilla y la majestad del Moncayo dominando la salida del sol.
Según nos comentaba Amador, una campanita situada en el lateral sur del camp
anario de la iglesia-fortaleza de Valtajeros procede de la ermita, así como una imagen de San Miguel que puede verse en su interior. Tiene el campanil de bronce gravada una cruz sobre peana y la advocación a la sagrada familia más el año de fundición: IHS MARIA IOSEPH AÑO 1697. Como buen conocedor de todo lo de su pueblo nos decía Amador que ha sido un campanil viajero: repicó originalmente en San Miguel, con su ruina pasó a la modesta iglesia de Torretarrancho y despoblado éste a finales de los sesenta acabó por recalar en la iglesia-fortaleza del pueblo. De los años de La Torre ha de ser la inscripción a punta de navaja que tiene en el eje del contrapeso de madera: AÑO 1964.
También en la iglesia-fortaleza se conserva el retablo de la ermita, sobre la pared norte, como suele ser habitual en la iconografía de San Miguel coronado por su imagen, la del arcángel guerrero que humilla y derrota al rey de los infiernos, Lucifer. Las representaciones, y por tanto la importancia del arcángel en la vida de Valtajeros trasciende a la propia ermita... la capilla sur de la iglesia tiene paredes y techo íntegramente pintados... ahí volvemos a ver la representación del santo.

Era el 29 de septiembre, festividad de San Miguel, día especial en Valtajeros... o mejor, noche. Recordando Amador sus vivencias de mocete cuenta que se reunía en velada todo el pueblo en torno al vaquero, el cabrero, el de la dula, la encargada de amasar el pan... que esa noche aportaban el pan y un decalitro de vino cada uno... (sí nada menos que diez litros)... una noche de pan, fiesta y... vino, vino para todos, hasta para los chavales que como él estaban espectantes en la puerta del salón... sabían que al final salían siempre unos cuartillos de vino para repartirse entre ellos...
Poco o nada se ve ya en el solar original de la ermita, salvo la belleza natural del paraje de San Miguel que recomendamos... como recomendamos una visita al pueblo de Valtajeros y a su iglesia-fortaleza, bien de interés cultural (BIC) en el que se han invertido esfuerzos y pecunio para su adecentamiento y visita, un edificio del siglo XII que tuvo una excepcional doble función religioso-militar, como el santo que nos ocupa: San Miguel.

Idoubeda oros 2011 etnografía: Nuria MM., Manuel CD., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)

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