Gonzalo Martínez en su obra sobre las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana dice que la villa de Magaña contaba con seis parroquias, de las cuales sólo una mantiene hoy tal categoría, la de San Martín de Tours. De las otras cinco ninguna sobrepasa ya la condición de ermita, por lo que, como tales, las hemos ido tratando en este trabajo. La ermita de Nuestra Señora de Barruso, que acoge a la patrona local, se mantiene hermosa y digna, bien cuidada, siendo para el hijo de Magaña uno de sus rincones entrañables, y para el visitante un corto y gratificante paseo tanto por su valor patrimonial como por el entorno natural en el que se enmarca, las barranqueras del Alhama.
San Salvador, San Miguel, La Verducea... no han tenido la misma suerte. De los barrios que encabezaba cada una de las parroquias todos son sólo recuerdo, salvo el Barrio de Abajo asociado a la parroquia de Santa María de Verducea. De los edificios parroquiales, devaluados en ermitas incluido el de la última, sólo quedan las ruinas. Parece que en el siglo XV el proceso de unificación de las parroquias estaba en marcha, y en el siglo XVIII algunas habían perdido la condición de iglesias agregadas; así, el Catastro de Ensenada ya atribuye a San Miguel la condición de ermita.
Posiblemente alguien se habrá percatado de que no salen las cuentas: ¿cuál era la sexta parroquia/ermita de Magaña?, ¿dónde estába?. G. Martínez habla del barrio de Santa María y de su parroquia, Santa María de la Vega. De primeras, ninguna noticia, ningún rastro... aunque no ha caído totalmente en el olvido. Pili, alcaldesa en su día, situó barrio y ermita en el entorno del actual cementerio y José Luis, secretario que fue y hoy compañero de fatigas en la Mancomunidad nos comentó que debió ser de las primeras en agregarse a San Martín, si no la primera. Aparentemente nada es lo que queda, físico, de la parroquia/ermita. Nada más es lo que hemos conseguido averiguar.
Resulta en cualquier caso estimulante pensar en una hipotética relación entre el cementerio y Santa María de la Vega. En repaso minucioso de sus muros y paredes es evidente la reutilización que hace el camposanto de viejas estructuras, especialmente en la esquina sudoeste, que quizás se ha usado como osario. Pero la simplicidad de la puerta que tuvo al exterior, hoy cegada, y la sencillez de su fábrica hacen imposible dar un mínimo de fundamento físico a tal asociación. Sí es de reseñar la recolocación de una piedra con inscripción coronando el arco de ladrillo de la entrada al cementerio. Es evidente su pertenencia a un edificio más antiguo ya que está fragmentada. Aparentemente se trata de la habitual datación de una construcción y parece que remite al siglo XVIII.

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Aparte del cementerio lo que hoy se aprecia del supuesto barrio es un espacio aterrazado para su aprovechamiento hortofrutícula, un espacio en su mayoría asilvestrado que viste las laderas septentrionales del Castillo cara al arroyo del Monte, poco antes de desaguar en el Alhama.
Idoubeda oros 2012 etnografía: Eva GV, Manuel CD, Eduardo AP.
Para esta entrada, Eduardo (texto y fotos).
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Preparando un articulo para la revista de Magaña, nos comentaba José Pascual que existe un topónimo, el ´Río de la Vega', situado aguas arriba del Montes, incluso que algunos abuelos del Barrio de Abajo 'querían recordar' la existencia de arcos donde está hoy el juego de pelota del Barrio de Abajo. El dato asociaría esta parroquia con el barrio de Abajo y con la Verducea. Incógnitas de los oscuros tiempos medievales que quizás el tiempo y, quizás, la investigación en los archivos eclesiásticos puedan, un poco, aclarar.
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