Saliendo de Magaña por el camino que remonta el Alhama dirección Suellacabras pronto la ruta cambia de orilla, aún cerca y a la vista del pueblo, para ascender por la margen derecha. Un firme y robusto puente de piedra de dos ojos salva el río. Su estructura es tradicional, dos arcos de medio punto con tajamar en el pie central.
Parece que fue aquí donde se situaba la ermita de San Juan, poco antes de atravesar el puente que lleva la ruta a la margen derecha
del río. No está claro su emplazamiento
exacto, aunque en el entorno laten las constantes que gustaban en Época Moderna
para localizar estos pequeños edificios religiosos que tanto proliferaron en
los siglos XVII y XVIII: sobre un camino o encrucijada a la salida del pueblo.
Es posible que estuviese en una plataforma aterrazada situada a la derecha del
camino, poco más de 50m antes de alcanzar el puente. En este lugar vimos un par
de pequeños sillares y abundantes fragmentos de ladrillo tradicional y teja,
teja que también calza como ripio unos muros inmediatos derruidos, sin duda de
un edificio que pudo ser el de la ermita, pero también de cualquier otro tipo
de estructura suburbana.
Poco más hemos conseguido atisbar sobre el terreno de lo que pudo ser o servir de contexto al edificio dedicado a San Juan. Ajenos a lo que fue la vida vinculada a la ermita son los frecuentes y rodados fragmentos de cerámicas prehistóricas que asoman entre los frutales de la terraza: tosquísimos fragmentos de cerámicas a mano que remiten a una indeterminada actividad doméstica en el entorno que, al menos un par de milenios después, acaparó la devoción en Magaña a San Juan, el de las Canalejas.
Idoubeda oros 2013 etnografía: Manuel CD, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos).
Poco más hemos conseguido atisbar sobre el terreno de lo que pudo ser o servir de contexto al edificio dedicado a San Juan. Ajenos a lo que fue la vida vinculada a la ermita son los frecuentes y rodados fragmentos de cerámicas prehistóricas que asoman entre los frutales de la terraza: tosquísimos fragmentos de cerámicas a mano que remiten a una indeterminada actividad doméstica en el entorno que, al menos un par de milenios después, acaparó la devoción en Magaña a San Juan, el de las Canalejas.
| Castillo de Magaña, desde San Juan |
Idoubeda oros 2013 etnografía: Manuel CD, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos).

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