Una vez más San Roque repite titularidad en una pequeña ermita de las inmediaciones de uno de nuestros pueblos, Matasejún. Esta reiteración confirma la presencia que tuvo este santo en la vida de la Baja Edad Media y sobre todo en los tiempos modernos hasta la aparición de los antibióticos por su protección sobre la peste y en general sobre todas las enfermedades contagiosas, una importancia en la vida cotidiana del mundo rural hasta hace poco más de siglo y medio que se refleja en la proliferación de sus ermitas.
En Matasejún han sabido conservar las tradiciones ligadas a la ermita de San Roque, repitiendo tres veces al año la procesión que llega hasta su umbral, tantas como fiestas tiene el pueblo: en la Trinidad por primavera, el día de la Virgen de agosto (15) y el día siguiente, 16 de agosto, día de San Roque, en el que al Santo en procesión acompañan las tres móndidas, con su característico tocado cónico coronado de flores.
Además de las enfermedades contagiosas, y por ende patrón de los médicos, es este santo francés protector de los perros, siendo habitual que en sus representaciones, como en la imagen de Matasejún, aparezca un cánido a sus pies.
Idoubeda oros 2015 etnografía: Maricruz GC, Manuel CD, Eduardo AP.
Para esta entrada: Luis GH (fotos), Eva GV (dibujos autocad), Eduardo (texto y fotos).
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