lunes, 21 de septiembre de 2015

LA ERMITA DE SAN ROQUE (MATASEJÚN)

 

Una vez más San Roque repite titularidad en una pequeña ermita de las inmediaciones de uno de nuestros pueblos, Matasejún. Esta reiteración confirma la presencia que tuvo este santo en la vida de la Baja Edad Media y sobre todo en los tiempos modernos hasta la aparición de los antibióticos por su protección sobre la peste y en general sobre todas las enfermedades contagiosas, una importancia en la vida cotidiana del mundo rural hasta hace poco más de siglo y medio que se refleja en la proliferación de sus ermitas.

 
Encontraremos la ermita saliendo de Matasejún por la calle, precisamente, de San Roque, bien visible su extrema sencillez desde la última casa de la que le separan unos 50 metros. El punto sobre el camino también es clave, la encrucijada donde en el pasado se desdoblaba la salida de Matasejún por un lado hacia los pueblos vecinos de La Ventosa y Navabellida, por otro hacia la villa, San Pedro Manrique.


Tiene la ermita planta cuadrada (6'0 x 5'9 m) con cabecera en el norte y acceso por el sur protegido por un tejadillo de poco menos de 1 m². La cubierta es a cuatro aguas, con vigas de madera y tablizo cubiertos de teja, coronada al exterior por una cruz en hierro forjado. El alzado de las paredes es de piedra trabada con barro con un enlucido de cal al exterior; al interior previo al enlucido con cal se forró la pared con un revoque de barro. El suelo ha sido encementado los últimos años. Sus dimensiones reducidas hacen que su interior se limite a un espacio único, la capilla, con altar en la cabecera (norte) en el que apoya contra la pared un sencillo retablo frente al acceso sur. La puerta es de doble hoja vertical con vanos enrejados. Es evidente su cronología moderna, con remodelaciones y arreglos contemporáneos.


En Matasejún han sabido conservar las tradiciones ligadas a la ermita de San Roque, repitiendo tres veces al año la procesión que llega hasta su umbral, tantas como fiestas tiene el pueblo: en la Trinidad por primavera, el día de la Virgen de agosto (15) y el día siguiente, 16 de agosto, día de San Roque, en el que al Santo en procesión acompañan las tres móndidas, con su característico tocado cónico coronado de flores.


Además de las enfermedades contagiosas, y por ende patrón de los médicos, es este santo francés protector de los perros, siendo habitual que en sus representaciones, como en la imagen de Matasejún, aparezca un cánido a sus pies.


Idoubeda oros 2015 etnografía: Maricruz GC, Manuel CD, Eduardo AP.
Para esta entrada: Luis GH (fotos), Eva GV (dibujos autocad), Eduardo (texto y fotos).

© idoubeda 2015

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