jueves, 21 de diciembre de 2017

SAN CRISTÓBAL (SAN PEDRO MANRIQUE)



Hace casi medio siglo que Gervasio Manrique apuntó a la existencia de esta desconocida ermita en tierras de San Pedro Manrique sin dar referencia alguna de su posible localización.


A mediados de la década pasada, volcada mi investigación en el poblamiento del momento final de los tiempos celtibéricos, me llamó la atención un cerro localizado al nordeste de la cubeta de San Pedro Manrique, alto que disponía de una posición dominante que favorecía el control estratégico de todo el nacimiento del Linares, y en el que se atisbaba, visto desde el yacimiento de Los Casares, un derrumbe de piedra coronando el alto. Su emplazamiento inmediato al poblado central de época celtibérico-romana, situado a sus pies, si se interpreta como torre contemporánea, permitiría a este núcleo urbano de la Antigüedad el control estratégico de todo el valle. El topónimo que en el MTNE consta de este alto es sugerente... San Cristóbal.


Corona este cerro de San Cristóbal una estructura cuadrangular de unos 12'30 x 10 m, orientada de norte a sur, con muros de 0'7 m de potencia que conservan un máximo de 1'30 m de altura en la esquina noroeste, donde la piedra está bien asentada trabada con barro. Aparentemente tuvo su acceso por el este. El entorno de esta estructura estuvo limitado al menos en dos de los lados (oeste y norte) por un muro de piedra distante entre 20 y 40 m.

Tanto entre los derrumbes del viejo edificio como en el entorno son abundantes los fragmentos de teja medieval/moderna y contados los fragmentos de cerámica, aparentemente de similar cronología, nada por tanto que pueda asociarse con una antigua torre de control prerromana y sí con una estructura tradicional cubierta con teja, de tiempos mucho más recientes por tanto. Resulta curioso el testimonio de una ficha lograda a partir del recorte circular de una teja.


Los restos que se aprecian son de un edificio moderno que por sus dimensiones cuadra con una estructura tradicional vinculada al aprovechamiento ganadero, sin embargo su emplazamiento coronando el alto se sale de la lógica de tenadas y corrales que buscan el óptimo en habitabilidad desplazando su construcción hacia alguna de sus laderas algo más acogedoras que la desapacible cumbre. Queda por tanto la puerta abierta a que pueda tratarse de la ermita de San Cristóbal de la que Gervasio Manrique añade que ya existía en el siglo XVI, tiempos en los que un fraile residía en la misma. A ella se acudía en solemne procesión dando el fraile de comer al cabildo "una gallina para caldo y tocino de pernil".

Cuenta el santoral que Cristóbal fue un mártir de los siglos III-IV, hombre atlético que ayudaba a pasar un peligroso río a los viajeros y que tenía como afán servir al ser más poderoso del mundo. Su deseo se cumplió en la travesía más pesada, la de un niño, al que comentó que le había pesado como el mundo. No has pasado al mundo, has pasado a su creador, le dijo el niño. Esa es la iconografía del santo, un atleta con Cristo niño en el hombro sosteniendo la bola del mundo. Una imagen de San Cristóbal puede verse en la sacristía de la ermita del Humilladero de San Pedro Manrique, pero nada que ver con un recuerdo de la vieja ermita: nos comentó Antonio, el párroco, que la compraron hace no muchos años para celebrar al que en España es patrono protector de los conductores y en el orbe cristiano de los viajeros en general.

Torre celtibérica, ermita moderna, tenada tradicional... merece la pena ascender este cerro en busca de cualquiera de estas tres posibilidades o sueños. Quizás tengamos la suerte de encontrar la pista que desvele el misterio. Y sin duda disfrutaremos de una imponente panorámica de la cubeta de San Pedro con el yacimiento celtibérico-romano de Los Casares a los pies.


Idoubeda oros 2017 etnografía: Maricruz GC, Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto e imágenes).
© idoubeda 2017

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