sábado, 27 de febrero de 2010

ERMITAS EN EL NACIMIENTO DEL CIDACOS: SAN ROQUE


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Los Campos es el primer pueblo que se encuentra el Cidacos en su viaje hacia el Ebro, de cuyo nacimiento dista poco más de 1km. Pueblo y ermita están en un cogotillo muy suave que domina un entorno eminentemente ganadero, donde pastos de verano y cerrados de piedra evocan ambientes de la vieja economía trashumante, un tradicional paisaje fosilizado 'gracias' a la despoblación extrema. La ermita de San Roque se encuentra en el límite noroeste del cogote, a poco menos de 100 metros del pueblo siguiendo la proyección de una calle, ahora en forma de camino, que sale dirección poniente.
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La ermita de San Roque mantiene las constantes de este tipo de construcciones más recientes, una capilla cuadrada precedida de un porche de acceso que dan al conjunto la forma rectangular. La capilla, cuadrada y con cabecera en el noroeste, tiene 5'70m de lado y el conjunto, rectangular, 6'90 de largo. A la capilla se accede desde el porche mediante puerta única, adintelada con una gran travesera de madera. El porche es pequeño y totalmente abierto, careciendo de poyos laterales. La fábrica del conjunto es de piedra local revocada y la cubierta a cuatro aguas, más larga rebajada en el lado del porche, el sudeste. El tejado se restauro recientemente.


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En el frente de la cargadera del acceso a la capilla se grabó una inscripción con la más que probable fecha de construcción, AÑO DE 1715. El material, madera, permitio un grabado 'a punta de navaja', técnica de tradición muy pastoril, con unas formas estéticas ricas como la A con trazo horizontal en ángulo y un inusual adorno previo además de los remates triangulares en las letras (ápice). Compárense con los apéndices que rematan otra inscripción, ahora en piedra, situada en el lateral oeste del porche, donde se grabaron A, N, D y quizás I. Ambas N se hicieron invertidas, forma muy propia de la época así como el nexo DE de la travesera.
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La prospección solo deparó contados fragmentos de cerámica vidriada enmarcables en los restos modernos y contemporáneos propios de entornos suburbanos. A tiempos medievales remite la estela discoidal fijada con cemento una decena de metros delante del porche. Parece que se clavo allí hace un par de décadas. Su procedencia no está clara aunque otra estela medieval empotrada en una pared de la iglesia del pueblo hace pensar en una necrópolis en las inmediaciones, quién sabe si junto la propia iglesia. La estela de la ermita tiene decoradas ambas caras, una con una cruz griega, otra con un disco o rueda de seis radios. Ha perdido por fractura una quinta parte del disco.
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San Roque es el santo más frecuente en las ermitas comarcales, superado solo por las dedicadas a Cristo y a la Virgen. Fue San Roque un peregrino francés que vivió a caballo de los siglos XIII y XIV. Parece que en Roma se dedico al cuidado de enfermos y apestados. En su iconografía aparece siempre acompañado de un perro. Es por ello patrono de estos animales y sobre todo protector contra pestes y enfermedades. Esta advocación tan generalizada en la Península hay que asociarla a los brotes de la enfermedad que no eran extraños desde la muy mortífera de finales del XVI y Principios del XVII. Tras la erradicación de la peste muchas ermitas perdieron su titularidad acabando el santo en un rincón de las iglesias locales. Rara es la que no tiene su San Roque. El titular de la ermita de Los Campos se conserva, perfectamente restaurado, en la iglesia local.







Idoubeda oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Cristina (dibujos AutoCAD), Eduardo (Fotos y texto),

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