--Ninguna de las personas con que hemos tratado en Las Aldehuelas reconoce saber algo de esta ermita que consta en el inventario arqueológico de la Junta de Castilla y León, aunque algunos sí comentan el recuerdo de su existencia, incluso nos indicaron el punto exacto de su emplazamiento. El paraje marco es singular, un pequeño testigo rocoso de la margen derecha del Cidacos tallado a modo de meandro en tres de sus lados, el cuarto se proyecta dirección nordeste hacia los altos de Alba. Unos 300 metros aguas arriba está el barrio bajero de Las Aldehuelas, conectado con la ermita por lo que fue el viejo camino de El Valle, hoy carretera del puerto a Santa Cruz de Yanguas. El lugar es también encrucijada; de la carretera sale un camino que salva el Cidacos por un puentecillo al pie de Santa María Caída y se dirige al barranco de El Santo desde donde asciende a los Montes Claros.
--
--No está totalmente concretado su emplazamiento pues hay quien dice que pudo estar en el abrigo sur de la roca; sería inusual para lo acostumbrado en la comarca y ningún indicio se aprecia sobre el terreno. Más verosímil es otro punto que nos han asegurado. Sobre el pasillo que conecta la carretera con el cogote rocoso se aprecia una pequeña plataforma rectangular, evidentemente artificial, donde pudimos ver algún fragmento de teja y un reducido número de trocitos cerámicos de aspecto moderno y contemporáneo. El uso de la piedra aterrazando los cerrados sobre el río y, sobre todo, su inusual abundancia delimitando el camino tradicional en torno al cogote evidencian su problable reutilización aprovechando los derrumbes de la ermita.
--

Llama la atención el calificativo que enriquece la advocación mariana de la ermita, "Caída". Dos Posibilidades habría para explicarlo, una muy dudosa aunque atestiguada en la comarca, que se tratase de Santa María Magdalena (ermita de Camporredondo donde es además titular de la parroquia). Otra, más que probable, que sea la Virgen María y que haga referencia a alguna anécdota de esta Virgen o incluso que lo haga a la descripción del deterioro y pérdida de la propia ermita, como sabemos desaparecida con todo el proceso de ruina y 'caída' que conlleva.
--

En este paraje, concretamente en el punto más próximo a la ermita del camino de Las Aldehuelas a Valloria, dicen que existia una cruz que desapareció al transformar el camino en carretera. Bajo la cruz y el día de San Marcos (25 de abril), se reunían en procesión procedentes de ambos pueblos, curas, santo y vecinos enarvolando y chocando sus estandartes e insignias. Aquí pasaba la imagen de San Marcos de un pueblo a las manos del otro pues se repartían su custodia alternativamente, un año en una aldea y al siguiente en la otra. El pueblo de los receptores del Santo era el encargado de costear la comida popular y como nos contaba El Marcelino dejaban un garrafón de vino para disfrute de los muchachos. Esta anécdota de Marcelino que nos contó jocoso pensando en ¡¡cómo han cambiado los tiempos!!, más allá de su obligada no justificación, es preciso contextualizarla en su tiempo y rogar a los posibles lectores que sean comprensivos y se liberen de los pre-juicios actuales.
--

--
Volviendo a incidir en la advocación de Santa María Caída, y aún a sabiendas de que es más anécdota que argumento para apoyar la advocación más que probable de la Virgen, el paraje, como todo el entorno de Las Aldehuelas y Valloria es un territorio en el que en primavera y muy especialmente en mayo y junio la naturaleza se muestra fecunda y explosiva en belleza, unos meses, especialmente el primero, que para nuestra cultura de raíz greco-romana y judeo-cristiana es el mes de las flores, el mes de María.
--

--
Idoubeda Oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (Fotos y texto)

No hay comentarios:
Publicar un comentario