
Con la entrada de esta semana vamos a completar el inventario de ermitas del Villar del Río, tres, tantas como puntos clave en sus comunicaciones tuvo: El Humilladero de Arriba recibiendo a los caminantes que recorrían el río dirección al alto Cidacos y el Baos, Santa Casilda en la otra orilla controlando el vado que conduce hacia San Pedro Manrique y el alto Linares, y la que ahora nos ocupa, El Humilladero de Abajo, al pie del puente que salvando el Ostaza comunica con la villa y los pueblos del Cidacos riojano. Este pequeño entramado de ermitas a poco más de un centenar de metros del pueblo en la salida de sus caminos tradicionales tiene como eje a la iglesia parroquial, sobre el puente que salva el Cidacos, paso que pone nombre a su patrona, Nuestra Señora del Vado, eje radial que lo es también de las comunicaciones tradicionales de Tierra de Yanguas.
Cuando en El Villar se habla popularmente del 'Mulladero' todos piensan en el de arriba, robusto edificio localizado al oeste, bien visible sobre el cruce que parte el camino hacia Bretún y Santa Cruz. Más escondido está El Humilladero de Abajo a unos 200m del pueblo siguiendo hacia el nordeste por el camino tradicional, hoy carretera, que lleva a Yanguas y Arnedo. Se sitúa inmediato al puente sobre el Ostaza, muy próximo a su desembocadura en el Cidacos. A pesar de estar prácticamente comido su frente por el arcén de la carretera es invisible entre el camuflaje de una densa masa de matorrales, arbustos y árboles. Desde la carretera nada se atisba detrás de la señal que indica el cruce hacia Santa Cruz de Yanguas, pero allí están sus ruinas, con buena parte de su alzado conservado y abrazado por enredaderas y zarzas.

Tiene el Humilladero de Abajo la ortodoxa distribución de las ermitas comarcales modernas, una capilla de planta cuadrada precedida de porche a la que se accede mediante doble puerta gemela. Su orientación es noroeste-sudeste con cabecera en el noroeste y el frente del porche de cara al camino tradicional que, por desgracia, está incompleto al haberse mutilado la parte más externa para ampliar el arcén de la carretera. Tuvo cubierta de teja a cuatro aguas. En la capilla aún se aprecia la hornacina de la cabecera rematada en arco de medio punto. Como en todos los humilladeros imaginamos que cobijó la figura de un Cristo crucificado.
La prospección de su entorno refleja la vida moderna en sus inmediaciones, abundantes cerámicas vidriadas. Pero la importancia que tuvo el lugar mucho antes de que las cruces y las ermitas cristianizasen las salidas de nuestros pueblos serranos se intuye en media docena de cerámicas de tradición indígena y un fragmento de terra sigillata, de cronología romana. Inmediato por el norte está el yacimiento celtibérico-romano de Las Gimenas, capital comarcal en época Alto Imperial de todo el alto Cidacos, importante núcleo de población que asumió el poder territorial en lo que siglos después fue la Comunidad de Villa y Tierra de Yanguas. Su emplazamiento central no es casualidad: el punto donde confluyen las comunicaciones de esta parte de la Sierra, eje de caminos que tiempo después dará sentido al pueblo de Villar del Río, paso que se controla desde su iglesia parroquial (el Vado sobre el Cidacos) y complementada por sus tres ermitas en cada una de las direcciones principales.
Idoubeda oros 2010 etnografía: Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto e imágenes)

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