viernes, 12 de noviembre de 2010

ERMITAS EN MONTE REAL Y LA VILLA: LA MAGDALENA


Se llega a las ruinas de la Magdalena tomando la carretera que asciende hacia el alto Ostaza dirección Diustes; unos 200m después de pasado Camporredondo, atravesado el lecho de una vaguada que baja de Monte Real, tomaremos la pista que asciende dirección norte. Recorridos unos 100m alcanzamos una gran explanada; en el borde meridional y asomado al río Ostaza, entre zarzas y maleza se ve un esbelto muro solitario: es lo que a simple vista queda de la ermita.

Una observación un poco más atenta indica que tuvo planta rectangular con perfecta orientación norte-sur. La fábrica del muro es de sillarejo trabado con un potente mortero de cal. Este hecho más la apariencia de que se estructuró en una sola nave apunta a que estamos ante un edificio religioso más antiguo de lo usual en la comarca, la plena Edad Moderna.

No es mucho lo que se recuerda sobre esta ermita, que para los hijos más mayores de Camporredondo tuvo categoría de iglesia. Sí se conoció la pared citada en mejor estado, un muro que, por la descripción de Josefa, es sin duda el recuerdo de la espadaña: una torre grandísima coronada por el hueco para colocar la campana. Hoy los restos tienen forma triangular, una pared de unos 75 cms de grosor y que conserva más de 5m de altura.

Dato más que significativo para valorar la importancia de la ermita en Camporredondo es el hecho de que la parroquia del pueblo tiene por advocación a la Magdalena y que su festividad, el 22 de julio, era también la fiesta del pueblo. Parece que La Magdalena de la parroquia procede de esta iglesia, un dato que nadie llegó a conocer aunque sí es una tradición oral. Siempre es recomendable una visita al alto Ostaza; llegar a estas ruinas supone disfrutar de una panorámica excepcional del hayedo de Diustes-Camporredondo, en un entorno que cuenta con las dos figuras de protección medioambiental comunitaria: LIC y ZEPA.

Idoubeda oros 2010 etnografía: Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)

No hay comentarios:

Publicar un comentario