Volvemos a encontrarnos, una vez más, con una ermita dedicada al santo enfermero, San Roque, y de nuevo sobre un viejo camino en las inmediaciones de un pueblo, El Collado. Se sitúa, ahora también, en un cruce tradicional, el de la carretera que se dirige a San Pedro Manrique con el camino que ascendiendo las laderas de Lutero sube hacia Montaves, encrucijada localizada a unos 200 metros del pueblo. Unos 50 metros al norte de la carretera, muy próximo al depósito de aguas, se encuentran los restos de esta modestísima construcción.
Tiene la ermita planta casi cuadrada, con el sentido este-oeste algo más largo, toda ella de un solo espacio, ocupando la cabecera -ligerísimamente redondeada quizás debido al propio deterioro- el lado corto norte y acceso por el sur. Conserva hoy buena parte del alzado de sus paredes, que en el interior norte se levantan todavía más de 3 metros. Los muros, de unos 75 cm de potencia, se levantaron de piedra trabada con barro. Tanto al interior como al exterior se aprecia aún la aplicación de un revoque de barro y cal como enlucido.
La abundancia de fragmentos de teja que hay en su entorno certifica su empleo en la cubierta, hoy totalmente perdida. Por las características del alzado de sus paredes parece que tuvo cubierta a cuatro aguas, más larga y caída la sur, la del acceso, forma habitual de coronar las ermitas y humilladeros de los tiempos modernos (XVII y XVIII), cronología que convendría a ésta de San Roque.
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| Iglesia de El Collado |
A falta de un San Roque en la ermita, la iglesia de El Collado conserva dos imágenes. Es muy interesante la más pequeña de las dos figuras, quizás la original. En ambas se representa la iconografía más extendida del santo: vestido de peregrino, tiene a su lado a un perro y levantando su faldón muestra en su pierna las heridas de la peste.
Idoubeda oros 2014 etnografía: Maricruz GC, Manuel CD, Eduardo AP
Para esta entrada: Eduardo (texto, dibujo y fotos)
© idoubeda 2014





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