lunes, 3 de noviembre de 2014

LA ERMITA DE SAN MIGUEL (ONCALA/SAN ANDRÉS DE S.P.)

 

Pedro, vecino de San Andrés que durante años fue alcalde del pueblo nos dio la pista, el casi olvidado recuerdo de que aún quedaba algo de una antigua ermita en los altos de la Sierra, la ermita de San Miguel. Y en este sentido han vuelto a ser nuestras Tierras Altas muy agradecidas: la despoblación, la poca presión humana sobre el ager y el saltus, el agro y el bosque latinos, ha hecho que en la vasta soledad de nuestros valles y nuestros altos siga presente cierta huella de la vida en el pasado, de nuestro patrimonio etnográfico. para este proyecto, idoubeda oros, es una gratificante aventura buscar y encontrar por estos "cerros de dios", esas huellas del pasado.


Cualquier estudioso de la toponimia, y no digamos ya de las ermitas rurales, sabe que aquellos lugares cuyo nombre se corresponde con el de un santo, virgen o similar, raro será que en sus inmediaciones no haya tenido su correspondiente punto de culto, una ermita. Dos son los que conocemos para este caso, al este la Hoya de San Miguel, profundo valle de cara a San Andrés de San Pedro y dirección nordeste toda la cresta de la Sierra de San Miguel; es precisamente en el collado que conecta esta Sierra de San Miguel con el interfluvio Ebro-Duero (la Sierra de Oncala), donde, siguiendo las indicaciones de Pedro, hemos localizado los restos de la ermita.


Comparte hoy espacio con los aerogeneradores y sus pistas; una de ellas es la mejor manera de llegar a ella, la que partiendo del puerto de Oncala dirección este recorre toda la cresta de la sierra. La ermita se ubica en la linde entre Oncala y San Andrés, pueblos que parece ser compartían derechos para aprovechar sus pastos. Su entorno, incluso hoy con los modernos molinos de viento, es evidentemente ganadero, pastos estivales, agostaderos: fuentes, manantiales y grandes cerrados de piedra evocan los tiempos en que las merinas y sus pastores eran una parte sustancial del paisaje.

 
Como no podía ser de otra manera, está la ermita sobre un camino tradicional, ruta natural de carácter comarcal que sirve de paso entre el río Linares a la altura de El Collado y el altiplano adnamantino a través de Castilfrío de la Sierra. En definitiva una ruta natural de paso más, aunque no fácil pues hay que remontar los 1500 m de altitud, entre le valle del Ebro y la Meseta.

 
De la ermita lo que queda visible es su derrumbe, una gran montonera de piedras tomada por algunas zarzas y maleza. Parece evidente su planta rectangular de unos 10x6 m con perfecta orientación este-oeste y acceso por el sur. Su cubierta hubo de ser de teja como delatan unos pocos fragmentos que vimos entre las piedras. Nos llamó la atención la localización de una piedra de moler barquiforme, también llamada de vaivén, técnica de molienda propia de los tiempos previos al cristianismo.

No resulta ajeno San Miguel a las gentes de San Andrés de San Pedro ni al propio pueblo, que se localiza en el piedemonte de las laderas orientales de la Sierra de San Miguel. Nos comentaba un abuelo que  recordaba la celebración en el pueblo de la fiesta de San Miguel (29 de septiembre). En la iglesia descubrimos un pequeño retablo con pinturas, en una de ellas se representa al arcángel guerrero en su iconografía habitual, espada en alto derrota y pisa al mal representado en el ángel caído, Lucifer.


Idoubeda oros 2014 etnografía: Maricruz GC, Manuel CD, Eduardo AP
Para esta entrada: Eduardo (texto y fotos)


© idoubeda 2014

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