domingo, 10 de enero de 2010

ERMITAS EN EL BAOS: SAN CRISTÓBAL

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Félix Jiménez, responsable de la guardería de montes del Cidacos soriano, ya jubilado, nos había avisado que no iba a ser sencillo dar con los restos de esta antigua ermita de la que práticamente se había perdido el recuerdo. Ubicada en el sector oriental de las miles de hectáreas de la cuenca del Baos que hace unas décadas Icona repobló de pinos (con el consiguiente desmantelamiento del viejo parcelario y sus caminos), era como aquello de la aguja en el pajar. La referencia, un espacio sin repoblar en el interfluvio entre el Cidacos y el Baos, muy cerca ya del alto denominado Pinoso (1.642m de altitud); asomados al este veríamos el valle del Cidacos, con El Ayedo de Taniñe al fondo, mirando al oeste los Montes Claros del Baos dibujarían horizonte. La razón de la no repoblación, nos decía Félix, era que se trataba de un "quinto", una propiedad privada que no había adquirido el Estado, seguramente por ser el terreno propiedad de la ermita, un espacio que no había sido en su día desamortizado.
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Costó, pero dimos con ella. Se trata de una estructura modesta que aprovecha un mínimo repunte en el rellano previo a los últimos repechos antes de alcanzar Pinoso, a unos 1600m de altitud. A partir del pequeño rehundimiento central y el repunte del cimiento de los muros pueden calcularse unos 10'5m de largo por 6m de ancho. Razón de peso para asociar el derrumbe a la ermita son sus medidas, su perfecta orientación este-oeste, dato por sí mismo determinante, y su emplazamiento elevado y expuesto a las inclemencias norte y oeste (referencia visual, no lugar de habitación y refugio que siempre busca el abrigaño, como los corrales de pastor). Parece que el acceso lo tuvo por el sur, donde aún se aprecia una hilada del frente original.





Los restos del entorno, especialmente al sur, dan más pistas sobre el movimiento humano y los momentos de más vida en torno a la ermita (¡recuérdese que estamos a 1600m de altura!): abundantes fragmentos de teja, algún fragmento de cerámica vidriada moderna (asa de jarrita), fragmentos de cerámica a torno alto y, lo más interesante, fragmentos realizados con torno bajo o torneta, con la superficie externa finamente alisada, que pueden situarse con cierto grado de fiabilidad en época medieval.




Otro dato interesante es su emplazamiento sobre un viejísimo camino, en concreto en un punto visual clave que sin duda hay que poner el relación con la advocación de la ermita, San Cristóbal. El camino es el que comunica el sector central del Cidacos soriano (Santa Cecilia y sobre todo Villar de Maya) con el Camero Viejo en torno a Ajamil. Con permiso de los pinos que hoy tapan parte del paisaje, puede hablarse de un mirador, lugar para el reencuentro o la separación de una tierra, sitio donde dejamos atrás definitivamente el sector central de Tierra de Yanguas, o si hacemos el viaje a la inversa donde nos asomamos a él por primera vez. En definitiva se trata de un lugar sagrado, una referencia visual que mira y a la que mira este sector del Cidacos, durante siglos testigo de emociones... encomendación o agradecimiento al santo según sea partida o regreso de unos viajes que en el pasado siempre fueron de suerte imprevisible .
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Como decíamos no es casualidad la advocación, San Cristóbal, santo-gigante cananeo más propio de tiempos míticos que de cristianos. En vida se empeñó en la búsqueda de un ideal: servir al más alto señor del mundo. Consecuencia de su búsqueda fue su encuentro con Cristo niño, al que ayudó a atravesar un vado sentado en su hombro (su iconografía más repetida); fue entonces cuando cambió su nombre pagano Ofero por Cristóforo (=Cristóbal). Hoy es un digno sustituto cristiano de los Lares Viales romanos, protectores de rutas, caminos y viajeros.
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Idoubeda oros 2009 etnografía: María LP., Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Manuel (análisis cerámico), Eduardo (texto y fotos)
















1 comentario:

  1. Me cuenta Espe (para los profanos, vecina de Santa Cruz de Yanguas e hija de camerano de Ajamil), que el patrón de Ajamil es precisamente San Cristóbal.
    Me dice que no sabe muy bien donde estuvo esta ermita (no queda claro arriba):está en el término de Santa Cecilia, muy cerca del de Valdecantos/Santa Cruz; hay que subir a patita desde el Sabucarejo de Valdecantos dirección norte hacia el cerro más elevado (Pinoso), entrando en los pinos y ascender por las bravas 1 km aproximandamente. Hay una alternativa con todo terreno... pero esa, como insinúa Espe, la dejamos para alguna excursión carbonera de este año.

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