Hace unos meses nos contaba Felipe Palacios que una de las cofradías que había en la Yanguas moderna era la de San Blas y una imagen de este santo se conserva en la parroquia. A pesar de que no hay memoria en la Villa de una ermita a este santo sí que don Luis Camporredondo menciona hace casi ochenta años su posible existencia.
Para llegar a sus ruinas hay que tomar el camino tradicional que por la Villa Vieja sube a la torre de San Miguel, pasamos la torre y rodeamos una especie de circo entre dos peñas. Una vez rodeado tomamos una vereda que se dirige al peñasco más septentrional, llamado precisamente San Blas. En lo alto, entre dos crestones rocosos están los restos de la ermita.
Tuvo planta rectangular con perfecta orientación este-oeste, parece que con cabecera en el este y acceso por el sur. El entorno se adecuó para que tuviese una plataforma horizontal donde asentar la ermita, incluso se trabajó la roca en la base del crestón meridional para conseguir una franja horizontal. Parece que tuvo inmediato un pequeño cementerio. Por los restos su cronología resulta imprecisable, aunque los muros trabados con mortero de cal y el uso de abundante piedra toba apunta a que trasciende por antigua la época moderna. Resulta interesante ver dispersos
algunos pequeños sillares de este material, así como mucho polvo y fragmentos desmenuzados; estos restos apuntan a que quizás se serró allí mismo este tipo de piedra tan porosa.
Sin ser determinante, la probable antigüedad viene avalada por los fragmentos cerámicos dispersos por el cerro: unos pocos y muy rodados de cerámica de mesa romano-tardía (TSHt), cerámica de tradición indígena, cerámicas a torneta y otras de cronología medieval..., no faltando los barros de tiempos modernos y contemporáneos. En definitiva materiales que describen el largo recorrido temporal de esta peña que junto con su gemela de Los Pesebres controló la ruta natural
del Cidacos, origen de La Villa y de la leyenda de su escudo: Yanguas, puertas de val de Arnedo. Un valor añadido tiene el lugar y su entorno: entre los estratos inclinados, rocas peladas manchadas con el color ocre del óxido, afloran abundantes cubos de piritas, los llamados cantalobos, potencial riqueza minera que adquiere cierta credibilidad
por los frecuentes fragmentos de escoria que ruedan por las laderas occidentales. Entre los presuntos lugares de extracción algún derrumbe con cerámicas, principalmente medievales.
por los frecuentes fragmentos de escoria que ruedan por las laderas occidentales. Entre los presuntos lugares de extracción algún derrumbe con cerámicas, principalmente medievales.
Cuadra la antigüedad de los restos con la de la advocación, San Blas de Sebaste, al que se atribuye la condición de médico y obispo. Fue eremita y mártir en la última persecución romana contra los cristianos. Cuentan que Agrícola, gobernador de Capadocia, intentó que renegase de su fe motivo por el cual fue decapitado. Entre los milagros que se le atribuyen está una cura de la garganta de un niño al que se le había atragantado una espina; por ello que acude a él para la curación de afecciones de garganta y el día de su festividad, 3 de febrero, es costumbre en algunos lugares bendecir las gargantas de los fieles.
Idoubeda oros 2011: Nuria MM., Cristina AP., Manuel CD., Enrique BC., Eduardo AP.
Para esta entrada: Manuel CD. (análisis cerámicos), Eduardo (texto y fotos)
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